Cómo las ciudades adquieren su propia identidad artística

Es curiosa la manera en la que las obras de los artistas cambian según la ciudad en la que se encuentran. Sea cual sea el tipo de arte, es difícil no poner en contexto el lugar en donde un artista creció y dónde reside. Tomemos como ejemplo a escritores como James Joyce, que al escribir Dubliners, sin duda encontró inspiración en crear personajes similares a los residentes de la comunidad que él conocía. Ahora, si el espacio de creación se encuentra en una gran ciudad, no es sorpresa que la obra de un artista se vea modificada por temas como la aleatoriedad, la movilidad y el caos, lo que es asombroso, es que las ciudades parecen adquirir como identidades artísticas propias, incluso aunque cuenten con el mismo tipo de conflictos.

Nick Cave, en Nueva York se vio inspirado en el tema de movilidad, con HEARD•NY, donde intervino una calle que solía ser uno de los primeros trazos a caballo de la ciudad, tomando como referencia la historia del transporte en masa. La instalación era de 30 caballos bailarines y coloridos, con la intención de hacer que la gente sólo se detuviera, los observara, tomara una pausa y respirara.

Amsterdam es otra ciudad de cualidades que le permiten consolidarse como una meca artística interesante, y cómo no, si es impredescible, un lugar donde podrías estar tomando un café tranquilamente mientras pasa un maratón nudista de ciclistas, o cruzar un puente y escuchar a un bote lleno de coristas cantando melodías sublimes.

En la Ciudad de México son muchos los artistas que simplemente por vivir aquí no pueden ignorar temas como el ruido, el tráfico, la espera o el transporte público, hasta se siente como una identidad que indescriptiblemente encaja cuando, por ejemplo, escuchamos a bandas como Café Tacuba. Otra referencia sería Tijuana, ciudad consolidada como una meca artística incluso antes de que llegaran escuelas profesionales de arte. Las mismas características del lugar orillaron a la creación de un arte muy particular, claramente influenciado por la llamada Línea, vialidad que cruza México con Estados Unidos, y el Muro, pared que separa México de Estados Unidos.

Lo mismo pasa con festivales como Mutek, que parece moldearse según la ciudad en la que se organiza, Mutek Montreal es muy distinto al de México, debido a que está en su visión mantener esa identidad que el lugar dicta por sí solo y a que cuenta con la cualidad de adaptarse a su entorno.

En Barcelona por ejemplo, encontramos una arquitectura más orgánica, influenciada, en parte, del hecho de que está al lado del mar.

Los ejemplos podrían ser demasiados, sin embargo, es interesante cuestionarse, cómo nuestro entorno nos modifica como personas y al mismo tiempo, modifica lo que proyectamos. El punto es ser curioso, contemplativo, y darse cuenta de que a veces la ciudad misma y la cotidianidad nos dan los recursos suficientes para conectar ideas, y a su vez, conectar con nuestra comunidad y con el lugar en el que nos encontramos. Aunque nunca está demás, darse una escapada y quizás encontrar inspiración y un respiro en la naturaleza.