El Abrazo de la Serpiente

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Después de la resaca de los Óscar, el cine vuelve a ser cine. La fiesta hollywoodense es un mecanismo de promoción y un show televisivo que impacta en las industrias publicitarias y al mercado cinematográfico, pero jamás es una reflexión estética y mucho menos una competencia; aunque parezca que alguien gana y alguien pierde, eso es sólo para mantener la tensión dramática antes del corte a comercial. No hay parámetros, hay 6 mil miembros de la academia de edad avanzada, conservadores, que muchos votan sin siquiera ver las películas. Es más como llenar una quiniela que una reflexión estética. Finalmente subjetiva y más de gustos, caprichos o intereses.

Por esta fiesta-via crusis pasó El Abrazo de la Serpiente, película colombiana en su mayor parte pero apoyada y co producida también por Venezuela y Argentina. El paso por los Óscar y su nominación como mejor película de habla no inglesa le da mayor proyección y más oportunidades para que llegue a los espectadores, sólo eso, que es bastante y también necesario. Sobre todo para películas que no compiten con los millones de dólares de promoción que triplica muchas veces los presupuestos de realización, como lo hace hollywood.

Esta gran ventana de presencia global permite que sepas que existió y haya más posibilidades de verla, ganando el premio seguro la potencializa más. Sobre todo a sus creadores a pertenecer o ser absorbidos por la maquinaria de Los Ángeles. Como le ha pasado a Iñarritú quien gozaba del respeto en Cannes criticando a la industria norteamericana pero que después de su primera nominación cayó rendido a los pies de los agentes americanos.

El director de El abrazo de la serpiente, Ciro Guerra, colombiano, podrá ser seducido por las mismas mieles pero lo hace sobre el respaldo de una película casi arquetípica del viaje al corazón de la tinieblas conradsesco, revisitado también por Coppola y Herzog en sus respectivas Apocalipsis Ahora y Aguirre, la ira de Dios. Viajes de exploración río adentro para descubrirse y descubrir habitantes de culturas milenarias en pleno encuentro con el contraste del color de piel, los hábitos y las cosmovisiones, sobre todo frente a la visión de la naturaleza. Los encuentros entre la ciencia occidental y el supuesto salvajismo selvático.

Ciro Guerra transita por la tablita del preciosismo estético con el pulcro blanco y negro y la lección moral de la destrucción del planeta. Pero sale bien librado sin quedarse en el discurso moral o la postal técnica cinematográfica. Logra plasmar reflexiones más profundas y vitales acerca de la relación del ser humano con su entorno y las vías de explotación occidental o de integración y unidad de los pueblos naturales.

Una disertación entre occidente y pueblos originarios que evita el maniqueísmo con una sola imagen. La imagen de aprender a escuchar, ‘aprende a escuchar al río para que sepas en qué momento remar. El río te guía, solamente aprende a escucharlo’. Y en ese sentido con la tierra y las plantas sagradas, el camino sin tiempos y tiempos mezclados de manera fluída y natural como el correr del río de la vida.

Por: @El_Cinebar

 

El abrazo de la serpiente – 2015

Dir. Ciro Guerra

Colombia-Venezuela-Argentina

 

El Abrazo de la Serpiente tendrá tres funciones especiales en El Cinebar en su sede del bar

Linneo. En la terraza rodeados de naturaleza del pequeño jardín botánico donde se cultivan

los ingrediente principales para la coctelería del lugar. Una buena experiencia de beber y

compartir una reflexión profunda en torno a la naturaleza y el ser humano. Las funciones

son el 9, 16 y 23 de marzo a las 8 al precopeo y 8:45 función. Reservar vía redes de El

Cinebar. Y salud.