El Cinebar recomienda: El Tercer Asesinato de Hirozaku Kore-eda


Por: El Cinebar

Existen pocos realizadores cinematográficos dispuestos a cambiar radicalmente el camino que han llevado para explorar otros tonos, formas y otro tipo de historias. Transformarse radicalmente para seguir creando. En este caso el director japonés Hirokazu Kore-eda es uno de ellos y para hacer algo así se requiere mucho valor y mucha consciencia de sí mismo para salir bien librado.

Kore-eda lo hace, después de sus anteriores largometrajes en un tono más suave y sutil, familiar casi melancólico, ahora nos presenta El Tercer Asesinato, un acercamiento al thriller y su manera de verlo. Después de navegar por tonos suaves ahora se acerca a la oscuridad, al dilema de conciencia y a tratar la complejidad de la condición humana a partir de un caso de pena de muerte. La pena de muerte sigue vigente en Japón y el dilema que eso representa para la sociedad nipona es el hilo conductor de esta historia.

El Tercer Asesinato nos va llevando de la mano poco a poco hacia el resultado de una posible venganza pero llegamos a la duda si la venganza o el tercer asesinato es del mismo Estado que juzga y determina la propia muerte del acusado.

En esta historia seguimos el recorrido de principio a fin de un homicidio presentado desde el primer minuto de la película. Aunque la idea es ir dudando de nuestro propio juicio conforme se va desarrollando la historia, desde una investigación casi policial hecha por los abogados defensores hasta el juicio donde se determina si se aplica o no los atenuantes para evitar la pena de muerte del sentenciado.

Aquí la búsqueda no es de la inocencia sino de cómo evitar la pena capital.

Los cambios de rumbo en la historia son muy marcados y sostienen la idea que al parecer la verdad no está realmente en ningún lado. O todos mentimos o la realidad ya no nos deja acercarnos a la verdad, una realidad tan manipulada que la verdad ya no se asoma y nos hace dudar de todo y de todos, hasta de la figura o del personaje más inocente aparentemente.

Esta ausencia de verdad está guiada por la misma verdad y por los constantes cambios de humor de los individuos.

La película mantiene un ritmo interesante que da margen a la duda y a la especulación, mientras se va aclarando todo el panorama para en realidad sostener la incertidumbre. Este manejo de la tensión dramática permite a la película mantener al espectador atento y sorprendido por los giros que van sorprendiendo a cada vuelta de tuerca.

Sin duda una película que vale mucho la pena ver y discutir. Esta cinta mantiene la calidad de las adquisiciones de la distribuidora que la trae para nuestro deleite, Mantarraya Cine.

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