Las influencias de David Lynch

Todos hemos escuchado sobre David Lynch, incluso aunque algunos no hayan tenido la fortuna de ver su obra, el típico adjetivo ‘lyncheano’ resuena entre el mundo del cine para referirnos a esa estética específica y surrealista manejada en sus películas, pero como todo artista, Lynch también tiene sus influencias y resulta interesante identificarlas para comprender mejor las razones de su estilo.

Esto es relevante, ya que muchos directores aparentan tener el toque lyncheano sin verdaderamente conocer la esencia de cómo utilizarlo, David Lynch no pone simbolismos al aire, no busca que seamos víctimas a la deriva de la semiótica. Aunque sus filmes tengan cierta apertura para reflexionar nuestrar propias conclusiones, no significa que cada cosa no esté ahí en su lugar por algo, tantos años de preparación no son por nada.

Lynch comenzó su carrera pintando y dibujando, desde joven estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes en Boston, preparación que le permitió entender uno de los fundamentos básicos del cine, el encuadre. Una película es una construcción de cuadro tras cuadro, que en conjunto nos brinda la atmósfera que a veces hasta sobrepasa la narración misma.  Es por esto que tiene sentido que sus influencias provengan de pintores y no directores de cine en sí. Artistas como Rene Magritte, Edward Hopper, Arnold Böcklin y Francis Bacon destacan en la lista de influencias directas y por ende el surrealismo en su máxima expresión.

Todo surrealismo busca una exaltación de la realidad a través de la combinación de esta con el mundo ‘subconsciente’ o bien, ‘de los sueños’, y debido a la naturaleza del sueño, que no respeta a un espacio y un tiempo, se abre un mundo de narrativas no lineales infinitas. Este recurso es el que David Lynch parece haber comprendido a la perfección. Todas sus obras, tanto Mulholland Drive, como Blue Velvet, la serie Twin Peaks o Elephant Man en sus inicios, sostienen esta atmósfera onírica.