‘Mistery Train’ de Jim Jarmusch cumplirá 30 años

Por: Diego Rosales

Este año la película Mistery Train de Jim Jarmusch, estrenada en 1989, cumple veinte años, Jarmusch es con claridad uno de los pocos directores que se ha mantenido fiel a su estilo y propuesta, muchos introducidos a su trabajo por el film, Only Lovers Left Alive de 2013, estelarizado por Tilda Swinton, Tom Hiddleston y John Hurt.

La sobriedad de elementos en su obra tiene un contrapeso fundamental en la construcción de sus personajes, con un reparto en muchos casos reincidente (Bill Murray, Steve Buscemi, Roberto Benigni), en donde estos seres errantes, incapaces de establecer vínculos con sus lugares de origen, emprenderán viajes interminables que hemos podido seguir desde su opera prima, Permanent Vacation, hasta Dead Man con Johnny Depp. Siguiendo esta vía, Mistery Train es una película de seres desprendidos, de encuentros pasajeros.

Como en muchos de los largometrajes de este autor, la narración se presenta por episodios, en este caso conformada por tres. El primero comienza con Jun y Mitsuko, una pareja originaria de Yokohama, quienes nos introducirán por estaciones de tren y lugares emblemáticos de Memphis, con el firme objetivo de visitar cualquier vestigio vinculado a Elvis Presley. El segundo capítulo nos presentará a Luisa, una turista que tiene que esperar una noche entera para tomar un vuelo de regreso a Roma y es en esta estancia que tendrá que librarse de una estafa sembrada en un supuesto acontecimiento paranormal. Una de las sorpresas de la tercera parte de Mistery Train es la actuación de Joe Strummer como Johnny, que ante su disgusto es llamado Elvis por su apariencia, aún a pesar de su origen británico y que además vive un doble duelo que desencadenara en un fallido atraco.

La relación de las historias nos será revelada de una manera directa y de otras quizá no tanto, en encuentros con los anfitriones del Arcade Hotel: Night Clerk (Screamin’ Jay Hawkins) y Bellboy (Cinqué Lee, a través de elementos como la decoración, temas de conversación o la música, que en un particular momento será introducida por la voz del DJ local Dom (Tom Waitts) con el tema ‘Blue Moon’, que como el locutor indicara, fue grabada desde Sun Records en Memphis, Tennessee e interpretada por el Rey mismo.

Jim Jarmusch es un cineasta para encontrarnos con lo profético de lo simple, con nuestros fragmentos del alma sin residencia, con nuestras deidades, persecuciones, la brevedad y con otra perspectiva ante lo cotidiano, subrayando la respuesta de Jun al ser cuestionado por
Mitsuko sobre por qué guarda recuerdos fotográficos de los hoteles y no de los lugares visitados:
‘Esas otras cosas están en mi memoria, las habitaciones y aeropuertos son cosas que olvidaré’.