Ilumina, una instalación audiovisual sin precedentes

Existen instalaciones audiovisuales que son espectaculares a nuestros ojos y resulta imposible que no sean inmersivas por su dimensión, Ilumina es una de ellas. Pero espectáculo no es una palabra que le haga justicia a este proyecto, pues dicha instalación es mucho más que sólo una experiencia efímera, es una escultura con concepto, con una razón de ser que sobrepasa una simple finalidad de entretenimiento.

Para entender un poco más acerca de este proyecto platicamos con Pablo González Vargas y Billy Méndez, creadores de esta instalación y nos dijeron lo siguiente:

Primero que nada platícanos un poco sobre ti, sobre tu trayectoria, y por qué tu interés por hacer este tipo de instalaciones

Pablo: Siempre he estado en producción, empecé poniendo música en fiestas cuando era joven, posteriormente me pasé a radio, después tuve un estudio de grabación de diseño de audio para publicidad, estuve en tele, también he sido promotor de conciertos. Ahora me dedico a algo completamente distinto, estoy en FinTech, y bueno como background, en 2011 fui por primera vez a Burning Man, que básicamente para mi es una especie de arenero gigante, así como cuando jugábamos de chavitos en areneros, nada más que para adultos. La creatividad y la expresión personal es lo que reina, cosa que se manifiesta en clases de yoga, Ted Talks, ceremonias de té, vehículos mutantes, presentaciones de libros, etc. Es una entrega continua que remueve el concepto de intercambio que traes del mundo tradicional, donde estamos acostumbrados a que siempre haya una transacción. Burning Man elimina toda esta noción, por lo que ocurre toda una reacción dentro de ti y te quedas con ganas de regresar simplemente para dar, porque todo el mundo te dio. Te quedas con un sentimiento muy auténtico, muy natural. Dicho eso, lo padre es que es esencialmente un tema de expresión personal, no hay clientes, no hay marcas. Es común escuchar la historia del creativo que es muy bueno en lo que hace pero se ve limitado, por ejemplo, por una agencia de publicidad, ya que termina representando a una marca y su proyecto creativo termina siendo como un Frankenstein. Por lo general, no ves cosas auténticas de expresión en el mundo, es raro, y este lugar está lleno de eso, es un espacio virtuoso, de inspiración. Eso a mi me encantó y me inspiró, y pues aparte es el lugar perfecto porque ahí pude conjugar todas las disciplinas que sé. Hay hermandad, hay comunidad, y bueno hay un poco de fiesta.

Billy: Hay que aclarar que es como una ciudad, está la zona de la fiesta, pero también hay zonas con familias que llevan a sus hijos, porque hay actividades para niños. Personas desde 8 años hasta 90 años. Desde que fui en el 2011 lo pensé como un lugar ideal que me ayudó a formar una visión de hazlo tú mismo, tú puedes. Es difícil encontrar esa visión aquí, aquí delegamos, hay alguien para todo. Allá todo el mundo sabe hacer casi todo, desde plomería hasta pintar. De pronto sí fue una sorpresa ver a los artistas literalmente soldando sus piezas, nadie les iba a estar solucionando en medio del desierto.

La idea de Ilumina en sí ¿cómo surgió? ¿cómo funciona?

P: Es muy sencillo, no sé si han leído Stealing Fire, es un libro que trata de cómo todas las culturas siempre han buscado un estado como de fluidez, como de nirvana. Dice que hay tres grandes pilares que orientan la vida del ser humano: la creatividad, la procreación y este estado como de flow, de alteración de los sentidos. La visión con Ilúmina es precisamente acercar a las personas a este estado que fluye de conciencia colectiva. La idea nace porque en un avión mi mamá me platicó sobre HeartMath, unos científicos se dieron cuenta que hay mucha información que sale del corazón aparte del pulso, y desarrollaron unos sensores. Esta información va promediando una especie de ‘coherencia’, así es como le llaman estar en la frecuencia 0.010. Se supone que esa es la frecuencia ideal en la que está todo ser vivo, nosotros también, solo que con la vida cotidiana tendemos a salirnos de esta. Con este medidor, te puedes ir dando cuenta cómo va tu nivel de coherencia, y te guía para acercarte a eso, a través de respiraciones muy profundas y pensamientos de agradecimiento y amor. Activas tu corazón. Es un app que te entrena y te deja saber si estás en sintonía o no, luego hay gente que no puede con la meditación porque todo el tiempo está pensando si estará funcionando o no, esto funciona porque literal te demuestra el progreso y te guía, te da paz. Cuando la probé entré en una especie como de high, solo por estar haciendo los ejercicios y por la oxigenación. De pronto se me ocurrió que estaría increíble que el feedback que tiene el app se pudiera ver en grande, pero verdaderamente en grande, nivel 11 metros. Al final el app es una barrita que sube y que baja ¿por qué no hacer de esa barrita una escultura? De ahí surgió Ilúmina, una escultura que interactúa con estos sensores y te enseña el nivel de coherencia colectiva que van generando las personas que llegan y se ponen los sensores. De ahí, pues el feedback que fuera algo más que solo la barrita, sino que también se desatara cierta música según el nivel de coherencia que vas alcanzando. Lo que es la pieza en sí son 6 asientos con su sensor, hicimos la interacción con Cocolab. Definimos 14 pasos donde iba sincronizada la música con la iluminación. Técnicamente de los 6 sensores se promediaban los valores de coherencia y de ahí se convertía a música, con Live y todo lo que se aventó Billy. Prácticamente, los 6 corazones de las personas que participaban eran los que iban controlando la estructura. Tenían que encontrar una coherencia por individual y colectiva. Incluso el propio diseño de la escultura fue pensando en esta evolución, todo el tema del golden ratio, la geometría y el toroidallus esta aplicado a la forma de la instalación. Todas las líneas de la escultura, si la ves por arriba está basada en la proporción aurea. Todas las estrellas están inspiradas en la flor de la vida.

B: Además los asientos tenían un como soft pad, entonces literalmente era una experiencia física, cada vez que pasabas de nivel, sentías como vibraba, tenías bocinas que hacían que perdieras la dimensión entre lo que estaba cerca y lejos. Por decir un número, digamos que hubo 90 000 personas que fueron al festival y que por lo menos un 10% vivieron la experiencia, eso ya es decir que logramos que por lo menos 9000 personas por una cantidad de 3 minutos aproximadamente, se sintieran y se sentaran a literal tirar una intención de amor y gratitud hacia el mundo. Sea cual fuera el resultado, siento que es lo más inspirador del proyecto. Fuera de toda la onda visual, que sí es un espectáculo, logramos eso. Fue muy interesante ver a la gente procurar entrar en esta introspectiva, procurar entrar en sintonía, procurar darse un tiempo para ellos mismos, y que procurarlo les ofreciera como premio este gran espectáculo, el saber que fueron los causantes junto con otras 5 personas.

P: Era súper inmersivo por el tamaño, la intensidad, y el audio. Teníamos un soundsystem bastante fuerte. La gente estaba literal acostada sintiendo los graves por horas.

¿Cómo desarrollaste la música como para que los cambios no fueran tan tajantes y marcados, si no que se sintieran continuos y orgánicos?

B: Eso tuvo su ciencia, fuimos descubriendo cómo hacerlos funcionar. Casi en el último punto yo ya tenía 14 niveles que iban a escucharse conforme se fuera avanzando para alcanzar coherencia. Invité a participar a Julian Plasencia de Disco Ruido, le expliqué que la música estaría en loop hasta que se cambiara de nivel. Hay ciertas medidas en la música que nosotros instintivamente y emocionalmente llevamos escuchando subconscientemente todo la vida, en cuestión de tiempo, las cosas tenían a fuerza su ciclo de 8 compases y cada 8 compases leía en qué nivel de coherencia se encontraba. Lo que se le ocurrió a Julián fue que en vez de loopear 8 compases con todos los elementos, se entrelazaran los loops con distintos elementos que hicieran que sintieras como que se iban descuadrando, cada vuelta era como una cosa random aleatoria si es que no cambiabas de nivel. Gracias a esto, cuando la escuchabas se iba haciendo como un sonido muy natural, que nosotros ya no controlábamos. Nunca sonó idéntico para nosotros que estuvimos todo el tiempo ahí, un mismo loop iba transformándose y teniendo vida propia incluso si duraba hasta 5 minutos. No había monotonía. También otra cosa interesante es que la pieza está afinada en 432 Hz. Cuando Pablo se acercó conmigo para todo este rollo, me regaló un libro que se llama Equal Temperament, que argumenta los beneficios de afinar en el tono puro (432 Hz), hoy en día por fines prácticos toda la música está afinada en 440 Hz, ya que es más amigable matemáticamente para afinar los instrumentos entre sí. Sin embargo, al final el sonido llega a nosotros en forma de vibraciones y por algo el armónico puro es 432 Hz, de alguna manera nivela algo en tu interior.

Y para la iluminación, ¿también aplicaba la misma lógica?

B: Cada nivel tenía su programa de iluminación. Quien lo hizo fue Pablo Montiel, quien ha sido la mano derecha de James Turell aquí en México las 7 veces que ha venido. Es un gran iluminador, es parte también del M.N.ROY y Cocolab. Presentó este año en Mutek y también iluminó Chichen Itzá, entonces sí tenía una idea sobre cómo iba a acomodar el color y la iluminación en la escultura según el nivel.

¿Nos pueden platicar algunas anécdotas buenas que hayan vivido por ahí?

P: Tenemos muchas buenísimas, el audio era 360 y el arreglo fue hecho por Jesús Díaz, uno de los ingenieros representantes en Latinoamérica de D&B la marca alemana. Hizo un diseño donde el subwoofer también era 360, algo muy difícil de lograr, si caminabas alrededor de la escultura se escuchaba parejo. Entonces como anécdotas, a primera instancia cada vez que terminaba el ciclo, la gente aplaudía, si ves videos en YouTube y te esperas al final lo notarás, no por la escultura, si no para celebrar el haber logrado la coherencia colectiva. Ahora, al principio planteamos cómo es que la íbamos a dar a conocer, si alguien te la explicaba o no, pensamos que estaría increíble que fuera algo personal, que fuera tú experiencia con la escultura. Entonces decidimos que la experiencia empezara con la misma escultura hablándote, esta idea se le ocurrió a Billy.

B: Yo había pensado, ok para que a todo el mundo le quede claro de qué se trata esto pues tiene que haber un texto grabado, si no imagínate que complicado platicarle a cada persona que llegaba.

P: Decidimos que fuera la voz de una mujer en primera persona. La idea era que en las bocinas que tenías a los lados escucharas esa voz y la música, terminamos decidiendo que la voz sonara en todo para que también la gente que no estaba sentada tuviera la experiencia, funcionó muy bien.

B: De anécdotas yo recuerdo que de repente llegó un chavo hindú y nos empezó a decir es que ustedes me acaban de hacer sentir algo adentro que no sabía que existía, no tengo palabras para explicarlo y yo le pregunté ¿entonces te sentaste y te conectaste? Resulta que no sabía ni siquiera que se podía hacer eso. No se había enterado de que podía conectarse. Siendo de los que más vio correr la instalación, pude ver como todos estábamos como cuando las moscas se acercan a la luz azul, no te podías mover, era hipnotizante.

¿Cómo te sentiste de escuchar tu música ahí?

B: Se lo dije a Pablo, no puedo terminar de agradecer. Nunca había sentido tanta gratitud de observar cómo la gente disfruta tu música. Te lo juro que me dieron ganas de llorar como 5 veces, me llenaba de lo bonito que se sentía. El estimular y propiciar un ambiente introspectivo de amor por sí mismo.

P: Tuvimos muy buen feedback de gente que ha ido a Burning Man desde muchos años atrás. Creo que la convergencia entre la ciencia, música, iluminación, arte, geometría y el espacio fue lo que realmente hizo que todo amarrara tan bien. Todos los que estuvieron involucrados en el proyecto dentro de su área son unos muy talentosos y buenos en lo que hacen, así como Billy con su música.

¿Quiénes más colaboraron en el proyecto?

P: Bueno, como ya mencionamos estuvo Julián Plasencia que es talentosísimo, de Cocolab estuvo el ‘Pollo’, Paolo Montiel en la iluminación, el que construyó la pieza es Paco. También estuvo Daniel Coello, uno de los diseñadores industriales más experimentados en México. Marco Kalach diseñó las sillas junto con Alejandro Torres. Estuvo increíble ir hasta allá y construirlo todo con nuestras propias manos, sabemos exactamente cómo se conectó y desconectó todo.

¿Tienen planes para presentar esto en alguna otra parte?

P: Estamos en pláticas para presentarlo en festivales, en museos, también tengo el interés de presentar este tipo de instalaciones en la ciudad, quizás en una versión más pequeña. El único detalle es que es una obra que tardamos 8 días en montar, es complicado montar semejante instalación para algo que va a durar muy pocos días. Aparte está el elemento del costo, que se dispara por el tamaño de la estructura, utilizamos 4 grúas para ponerlo todo.