El rock no es arte, por Micro

Pepe Casanova, amigo que actualmente trabaja en la escuela de diseño Centro, me mandó vía Twitter el product shot de una botella de tequila. El empaque de dicho producto utiliza una obra que me encantaba de Gabriel Orozco, artista al que yo admiraba mucho. La pieza en cuestión es una de sus más famosas, Papalotes Negros (1997), es un cráneo humano, que compró en una tienda de SoHo llamada Evolution, y que, después de hacer una prueba en un cráneo de chango, lo intervino con una cuadrícula en blanco y negro. Este tipo de trazo estructurado y lineal, se relaciona con algunos trabajos que Gabriel había realizado en computadora, donde entre sus anotaciones se puede leer: “Vaciar la mente en su camino al vacío pleno, que está vacío de cualquier pensamiento existencial”.

Desafortunadamente se ha devaluado mucho el significado del “ARTE”. Así como Marcel Duchamp en 1917, con su pieza La Fuente (el urinario), planteó la posibilidad que un objeto en un museo se puede descontextualizar y convertir en arte, así mismo postulo mi teoría de que cuando el arte sea utilizado para fines comerciales deje de ser arte.

Nadie tiene una explicación satisfactoria sobre lo que es, o no es arte. Tema muy incierto, ni los expertos logran ponerse de acuerdo. Pero podemos decir que el arte es la máxima expresión humana.

Llamamos artista a Lucerito, con todo respeto a la señora, ella no es artista, es una estrella popular de la TV. Los publicistas llaman arte al diseño gráfico, “Director de Arte”. Alguna vez discutí con un Director Creativo, él afirma que la publicidad es el arte más completo, válgame. Argumenta que intervienen todas las artes: la música (jingle), la actuación (modelos), arquitectura (set), escritores (redactores) y los directores de arte (diseñadores). La publicidad no es arte, punto.

Una de mis primeras chambas fue en una litográfica. El caso es que estos impresores viven con la firme convicción de que hacen arte, incluso alguno me llevó libros, como pruebas irrefutables de su postura, es estos se refieren a “Las artes gráficas” y “El arte de imprimir en Offset”. En verdad piensan que lograr un material bien impreso es arte.

Pero las discusiones más radicales que he vivido al respecto es cuando suelto una de mis frases favoritas: “El rock no es arte”. Mick Jagger es un rockstar no un artista, no pasará a la historia de la música como un innovador. Es una de las figuras populares más emblemáticas de una generación, sin duda, pero no compartirá un sitio junto a Mozart, Bach o John Cage. No. Ni los Beatles, ni Radiohead, ni Animal Collective… El rock es un producto popular, y eso siempre ha existido en paralelo a la verdadera música revolucionaria, culta y seria.

Así mismo, las disqueras llaman “arte” a los diseños de sus portadas. Resolver un concepto estético para la imagen de un “artista” no es arte. Es diseño gráfico.

Utilizar la palabra arte de manera tan fácil de alguna manera resta méritos a otros campos. El diseño gráfico es hermosísimo, no tenemos porque llamarlo arte. Ser un rockstar, un cantante o una estrella de TV, es una de las posiciones más envidiables. Hacer un gran anuncio de publicidad es, en verdad, una proeza. Imprimir perfecto en Offset y ganar un ISO 9000 es genial. Destacar y hacer bien tu trabajo, en cualquier campo, tiene un mérito enorme. Obvio cambiaría mi posición por la de Lucerito a ojos cerrados, pero no es artista. El arte es otra cosa mucho más valiosa y fascinante.