Florence Cassez, Los Zodiaco, y García Luna, el realizador

 

El pasado 21 de marzo la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), discutió la aprobación de un proyecto presentado por el ministro Arturo Zaldívar que otorgaba a Florence Cassez un amparo, la ciudadana francesa acusada de secuestro y sometida a un irregular proceso judicial  —comenzando por un montaje televisivo durante su captura— que planteaba la anulación de la condena de 60 años impuesta por un tribunal.

El dictamen presentado por el ministro Zaldívar despertó gran polémica porque solicitaba la inmediata liberación de Cassez, como consecuencia muchas voces se manifestaron en contra e incluso algunas intentaron sacar beneficio político del caso, como la candidata del PAN al gobierno del DF, Isabel Miranda de Wallace, –la misma que declaró  que en Iztapalapa la mayoría de la gente votaba por el PRD porque eran analfabetas— quien muto de activista a suspirante de la jefatura de gobierno de la capital.

La votación estuvo dividida dentro de la corte, dos ministros  se manifestaron a favor de los argumentos del ministro Zaldívar, mientras que otros dos lo desecharon. José Ramón Cossío quién se encargaría de inclinar la balanza, extrañamente decidió desechar el dictamen y asignarlo a otro ministro, aplazando la posible liberación de la indiciada.

Más allá de la presunta inocencia o culpabilidad de Cassez – que desde mi punto de vista es dudosa, el artículo de Hector de Mauléon lo ilustra de manera clara — el asunto de fondo es la manera de impartir justicia en México. Basada en muchas ocasiones en  suposiciones, chivos expiatorios y ocasionalmente en montajes televisivos y con el único objetivo de aumentar el rating y vender al público la idea de una policía federal eficiente, algo completamente alejado de la realidad. Si eso fuera cierto no habría militares y marinos patrullando las calles y la cifra de muertes por la mal llamada “Guerra vs. El Narcotráfico” no rondaría los 60 mil muertos, sin contar los “pozoleados”.

Pero ese asunto de la aventura bélica del presidente no esta a discusión, la cuestión es de que forma las instituciones velan por nuestra seguridad, particularmente la SSP Federal encabezada por Genaro García Luna, no necesariamente reconocido por su labor al frente de dicha dependencia, sino por su gran talento como realizador. El éxito de sus montajes fue redituable, Televisa produjo la serie El Equipo, con una inversión de la SSP Federal de 150 millones de pesos, los elementos de la Policía Federal se convirtieron en chicos frescos y enamoradizos.

De manera desafortunada los dotes cinematográficos de García Luna, en este caso del montaje del rancho “Las Chinitas” tienen al Estado mexicano entrampado en un conflicto judicial que puede tener repercusiones  diplomáticas. No sólo eso, si somos una sociedad razonable por ningún motivo aceptaríamos que un mexicano en el extranjero sea juzgado en medio de un turbio proceso que implica contradicciones y rectificaciones en las declaraciones de los testigos y un siniestro montaje para la televisión, ¿entonces porque permitiríamos que una ciudadana extranjera sea victima de la deficiente justicia mexicana?

 La detención  el 9 de diciembre de 2005 de Florence Cassez presuntamente relacionada con una banda de secuestradores de nombre “Los Zodiaco”, generó una ola de cuestionamientos por parte de diversos expertos en la materia, el más importante el ministro Arturo Zaldívar quien detectó diversas irregularidades en el proceder del ministerio público, como la falta de atención consular dentro del tiempo que establecen los tratados internacionales firmados por el gobierno mexicano, el no ser remitida de manera inmediata al MP Federal,  y la violación de su presunción de inocencia al exponerla como culpable ante la opinión pública.

No es la primera vez que García Luna simula un operativo, el secuestro de un  avión por un boliviano en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en 2009, resultó ser una farsa, luego de que los ocupantes en sus declaraciones desmintieron el supuesto plagio, así mismo el rescate del director técnico del Cruz Azul, Rubén Omar Romano unos meses antes de la aprehensión de “Los Zodiaco” despertó sospechas,  y lo mismo ocurrió con la liberación de las hermanas de la cantante Thalía, el libro “Los Cómplices del Presidente” de la periodista Anabel Hernández puede ofrecerles mayores detalles.

Siendo un poco “sospechosista” ¿Cuántos de los detenidos por sus muchachos han sido presentados ante los medios de comunicación como “culpables” sin comprobarse los cargos que se les imputan? ¿A quién complacen esas entrevistas en horario estelar como la de José Jorge Balderas alias el “JJ” con Carlos Loret de Mola – el mismo periodista que transmitió en vivo el operativo de “Las Chinitas”–?

Estos casos confirman el papel que suele asumir continuamente este medio de comunicación en la vida pública, convirtiéndose en una especie de “tribunal mediático” que condena, disculpa y  promueve juicios a su conveniencia. Lo sorprendente de todo esto es que el poder del Estado se someta a las exigencias de una empresa como Televisa, sin reparar en sus consecuencias.

¿Por qué motivo el presidente Calderón ha decidido mantener en su cargo a un personaje impresentable como el actual secretario de Seguridad Pública Federal?, el mismo libro de Anabel Hernández cita reuniones del equipo del actual mandatario con generales del ejercito, quienes advirtieron de los vínculos de García Luna y su gente con el crimen organizado. Obviamente estas alertas fueron ignoradas y tienen sumergido a nuestro país en una profundad inseguridad.

La respuesta es muy simple siendo director de la AFI y a unos meses del cambio de administración en 2006, García Luna descubrió un centro de espionaje en Polanco. Operado por gente cercana al equipo de campaña de Calderón, en este lugar monitoreaban no sólo a sus adversarios políticos (AMLO), sino también a los aliados (Manuel Espino). Este delito de haber sido denunciado hubiera impedido tomar posesión al actual presidente de la República, sin embargo la complicidad entre ambas partes premió al buen Genaro con el cargo de secretario de Seguridad Pública Federal, con sus ya conocidas consecuencias.

Finalmente ¿cuál ha sido el costo de la complicidad entre Calderón y García Luna?