Siete comentarios estúpidos sobre Coachella 2012, Primera Parte

 

Por dios, Twitter, cállate…

Hace unos días, de la nada, la cuenta de Coachella posteó un enlace a una imagen donde venía el cartel final de la edición de este año. Sin ruedas de prensa, sin conteos regresivos, sin demasiada especulación. No pasaron más de 3 minutos para que los timelines de todos se llenaran de microposteos expresando la opinión particular de infinidad de personas. De este mar de comentarios, hay una subdivisión básica: Los a favor, que expresaban sus deseos inmediatos de hacerse de boletos y ya empezaban a organizarse para el viaje -optimismo y/o presunción-; y los en contra, quejicas inconformes de sillón de causas ridículas, que no se conforman con no comentar al respecto, ni siquiera decir: “No me gusta” y que, sin estar obligados a ir -¿O qué? ¿Mantener cierto status obliga a ir cada abril a el Empire Polo Field? ¿O el viaje de shopping no es igual y como no vas a California te vas a tener que ir a El Paso y “Pfoooats, qué pinche feo es El Paso”?-, plantean el cartel y la selección y la organización de las presentaciones como una afrenta personal y una cuestión de suma relevancia sobre la cual hay que tener una opinión contundente e inmediata.

Este tipo de reacciones, además de ser sumamente pesimistas y aguafiestas (a nadie le gusta un aguafiestas) sólo me confirma un muy preocupante sentido de individualidad enaltecido del que sufrimos gracias a nuestra cada vez mayor posibilidad de editar nuestras esferas inmediatas tanto alejados del teclado como pegados a él.

 

Los individuos que tienen este tipo de reacciones :

1. Asumen que, como tienen su cuenta de Twitter abierta, su opinión se escucha, y lo que es peor (y da más ternura), es relevante.

2. Viven dentro de una esferita congratulatoria y protegida -que les pone +1 o +1000 a sus elocuentes declaraciones- que además les hace pensar, peligrosamente, que siempre tienen razón.

3. Creen que dicen algo nuevo.

4. No tienen ni la más mínima idea de lo que hablan.

5. Pun-to.

 

La gran mayoría de los que han tuiteado en la variedad quejica al respecto, son:

A. O provocadorsitos de pacotilla,

B. O es de la pandilla de los que creen que la música empezó en 1999, cuando tenían entre 11 y 26 años (hay muy contadas excepciones de gente menor a esa edad que tenga idea de la música y la cultura pop y muy contadas excepciones de gente mayor a esa edad a la que le siga importando tan fervientemente la “frescura” auditiva) y sufren del desorden de asumir que algo es mejor por nuevo y no por bueno.

C. O peor: sufren del anacrónico y, también muy obvio, malestar de asumir que algo es mejor mientras menos gente lo conoce. Una ridícula demagogia fundamentada en una fragilísima identidad construida alrededor de uno de los temas más triviales existentes cuyo básico mecanismo de revertir las inseguridades personales en logros (el aislamiento autoimpuesto como respuesta al aislamiento impuesto previamente desde fuera) deja pésimamente parado al defensor de dicho enfoque.

 

Ahora bien, ya aclarado que el plantear de inmediato una opinión de desaprobación no solicitada sobre algo irrelevante para la vida de un grupo mayor de personas simplemente le hace a uno quedar como imbécil, quisiera profundizar y rebatir algunos de los argumentos que aparecían con más frecuencia en la lucidez colectiva de mi timeline.

 

 

“Está muy mainstream. El festival ya se vendió.”

 

Siempre hay alguien más Indie, más Hardcore, más True, que uno. Si te jactas de ser alguna de las anteriores y estás considerando ir a Coachella, eres una desgacia para el subgrupo cultural del que te autodenominas parte.

Si fueras alguno de los anteriores no estarías leyendo esto, no estarías pensando en ir a Coachella, haz de estar escuchando bandas cuyo nombre ni se me ocurre, bandas que no tocan en festivales (¿Dónde empieza el mainstream? ¿A partir de cuántos entusiastas?), bandas que si tocaran en festivales lo harían en otros festivales, en otros parajes menos “corporativos” o menos “posers” y rodeados de bandas como ellas, con fanáticos como tú lo cual haría la experiencia un poco aburrida porque el festival tendría muy poquita gente.

Que digas YA se vendió me sugiere que o has ido a todos o que por lo menos haz seguido el desarrollo de este durante el tiempo suficiente para notar un cambio muy relevante. Lo cual me obligaría a pensar que para la primera edición del ’99 por lo menos debiste de haber tenido 18 años (edad en la que, viéndome muy amable, uno puede empezar a formar un criterio musical), lo cual te hace oficialmente viejo. Ser viejo como uno y estar clavado únicamente en lo “nuevo” es un poco patético y una batalla que ya está perdida: la chaviza viene de atrás y te van a atropellar. Si para la primera edición no tenías 18 y tenías más bien como 13 ó 10, lo lamento, pero ese ímpetu y enjundia juvenil tienen que enfriarse un poco y aprender a leer y formarse una opinión informada antes de soltar un comentario.

 

¿Ya? ¿Viendo los carteles de los diferentes años cuándo definirías que “se vendió”?

¿2011 con Kanye de Principal? ¿El anterior con Jay-Z? ¿Estás seguro que no es porque no te gusta el rap? ¿2009 con los Killers y McCartney? ¿El anterior? ¿2006 con Depeche de principales? ¿2005 con Coldplay? ¿2003 con los Chili Peppers? ¿2002 con Oasis? ¿Vas a decir que “el primero” era el único “bueno”?

¿O “se vendió” porque va mucha gente que conoces y con los que no te agrada que te asocien? ¿O “se vendió” porque las bandas que tocan, que seguro sí te gustaron en el EP ahora le gustan a más gente? Hay más opciones, no hay que ir a Coachella: Ahí tienen el Austin Psychfest, el SXSW, Bonnaroo. Inviértanle una pastita más y váyanse a Europa, el euro andaba en 19 pesos hace rato, hay que pedir una semana en el trabajo (¿Sí trabajan o es el ninismo lo que los tiene tan sensibles a las decisiones de los organizadores de un festival?) y si creen que los gringos son mamones, aguántense a tolerar a un pinche catalán (que no te va a contestar en castellano), o a un holandés o belga con posibles lazos a grupos fascistas, o un grupo de ingleses chavs tan volados en speed que te pueden partir el cráneo sólo porque Arctic Monkeys está tocando “la que les gusta”.

 

¿O se vendió porque lo van a hacer en dos fines de semana?

 

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