El Chapo Guzmán: La Escala en Guatemala de Julie López

Tras el juicio al que fue sometido el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán en Nueva York a principios del año, pareciera que conocemos todo sobre la vida, negocios  y andanzas de este peculiar criminal mexicano, que intentó llevar su vida al cine, para lo cual intentó convencer a los actores Sean Penn y Kate del Castillo de grabar una película sobre su vida. En Netflix tenemos también una serie basada en su vida y sus negocios, en donde se nos habla un poco de sus inicios en el negocio, de su inteligencia para pasar la cocaína colombiana a los Estados Unidos, lo que le valió el apodo de “El Rápido” por parte de los narcos colombianos, gracias a que era capaz de trasladarla más rápido que nadie en México.

Todos hemos oído hablar de la guerra que el narco entabló contra los hermanos Arellano Félix, dueños de la ciudad de Tijuana, uno de los cruces fronterizos más importantes del país, y cuyo control se siguen disputando hasta estos días los miembros del Cartel de Sinaloa, que encabezó hasta hace unos años El Chapo, y el Cartel de Jalisco aliado con los remanentes del otrora poderoso cartel de los Arellano Félix. Todos sabemos que esa guerra dejó escenas de sangre como la muerte de Ramón Arellano Félix en Mazatlán, cuando iba a cazar al Mayo Zambada, el compadre y socio del Chapo durante el Carnaval de la ciudad. O la balacera en la discoteca Christine de Puerto Vallarta, en la que sicarios del Cartel del Chapo emboscaron a los hermanos Arellano, que se encontraban en ella disfrutando de la fiesta, y que lograron escapar por los baños de la discoteca.

Pero por supuesto, el hecho más sonado y más discutido a lo largo de los años, fue la balacera en el Aeropuerto de Guadalajara, entre los hombres de los Arellano, que intentaron emboscar al Chapo, quien tomaría un vuelo para Puerto Vallarta. En esta balacera, ocurrida el 24 de mayo de 1993 fallecería en el fuego cruzado el Arzobispo de la ciudad, Juan José Posadas Ocampo, a quien confundieron con el Chapo, según la versión oficial

Después de eso el Gobierno Federal inició lo que podría ser considerada como la primera persecución del Chapo Guzmán, quien según los investigadores, viajó primero a la Ciudad de México y después por tierra a Guatemala. Sin embargo, poco se sabe de esa fuga. Para la periodista mexicana Anabel Hernández, esta fuga por Guatemala revela muchas cosas del entramado del narcotráfico mexicano en el vecino país del sur. Pero poco se ha investigado al respecto.

El Chapo Guzmán cruzaría la frontera a Guatemala sin que las autoridades mexicanas pudieran alcanzarlo. A pesar de que lo tenían ubicado, gracias a varias llamadas que había realizado en su huida por tierra hacia el sur del país.

Para la periodista Julie López ese viaje del Chapo Guzmán no está claro y por eso se dedicó a investigar durante varios años que había hecho el narcotraficante mexicano en Guatemala, además de tratar de esconderse, por supuesto. ¿Qué intereses tenía El Chapo en Guatemala que le hicieron pensar que en estaría seguro en el país centroamericano? ¿Cuál fue el papel que desempeñaron las autoridades guatemaltecas para apresarlo en 1993 y entregarlo, de manera ilegal, a las autoridades mexicanas? Estas son algunas de las preguntas que se plantea la periodista Julie López en el libro El Chapo Guzmán. La escala en Guatemala, publicado por la editorial Planeta en su colección Temas de Hoy.

Para la periodista independiente Julie López, quien ha cubierto el tema del crimen organizado en Guatemala, Honduras y Belice, países que forman parte del llamado triángulo norte de Centroamérica, y en donde el narcotráfico justamente aumento su presencia y su poder desde la década de los noventa del siglo pasado.

Este es un eslabón de la cadena que López, autora del reportaje “El imperio del narco”, y del libro “Gerardi: Muerte en el vecindario de dios”, retoma en su investigación sobre la escala del Chapo en Guatemala, pues tal como como nos comenta en la introducción de su libro existen diferentes versiones sobre la forma en la que se dio la detención del narcotraficante. Ninguna oficial, ninguna que cuenta quien o quienes lo detuvieron.

Si uno revisa la prensa de Guatemala de la época, las primeras versiones hablan de que El Chapo fue apresado en una mansión y estaba con su esposa. Una versión que se contrapone con la versión oficial mexicana que afirmaba que el narcotraficante estaba huyendo con unos pocos hombres y prácticamente sin dinero.

La segunda contradicción que menciona López es que según algunos miembros del comando de soldados que detuvo al Chapo, fue detenido al encontrar una avioneta que había caído en la selva del norte de Guatemala, y que ellos estaban cerca del lugar, porque estaban investigando el tráfico de armas proveniente de Nicaragua. Estas versiones también contradicen al gobierno mexicano que afirmó que el narco cruzó por tierra la frontera en un punto desconocido.

Otra de las versiones, nacidas a partir de las declaraciones del político mexicano Jorge Carrillo Olea, menciona que fue el Gral. Otto Pérez Molina, quien detuvo al Chapo y lo entregó, sin pasar por ningún tipo de trámite judicial de extradición, al gobierno mexicano en la frontera. Y que nunca cobró la recompensa de cinco millones de dólares que el gobierno ofrecía por información para dar con el paradero del delincuente.

Otto Pérez Molina era capitán de la Policía de Hacienda del país vecino, y según la versión de Carrillo Olea (quien trabajo en la PGR durante el sexenio de Salinas de Gortari y después fue gobernador de Morelos) recogida por Anabel Hernández en su libro “Los señores del Narco”, fue quien le entregó al Chapo, a quien traían amarrado como “cerdo” de pies y manos, en tres camionetas destartaladas.

Otto Pérez Molina era en 1993 Director de la Inteligencia Militar, y uno de los hombres más poderosos del ejército de Guatemala. Ha sido señalado de tener vínculos en el asesinato de obispo Gerardi, quien había presentado un informe sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el ejército de Guatemala durante la guerra civil, y entre 2012 y 2015 fue Presidente del país. Ahora se encuentra preso acusado de actos de corrupción durante su mandato. Él es el hombre que arrestó al narco mexicano, y quien ha dicho que rechazó un millón y medio de dólares por dejarlo escapar. Sin embargo, desde 1993 hasta la fecha, el crimen organizado en Guatemala solo ha crecido, y el país se convirtió en pocos años en la bodega de cocaína más grande del norte de Centroamérica. Justo después de que el Chapo fue arrestado ahí.

Esto no se puede considerar una casualidad, nos dice López en su libro, pues  el Chapo se movía con entera libertad por el país, ocupando varias residencias de una de las zonas más exclusivas de la capital, que al parecer se conectaban a través de túneles; el sello de la casa, por supuesto. Además, viajaba a otros países de la región en donde mantenía reuniones con narcotraficantes colombianos, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos.

En resumen, El Chapo Guzmán no parecía estar huyendo mientras estuvo en Guatemala. Al contrario, tenía una vida social activa. En realidad, parecía que El Chapo estaba expandiendo su imperio, sentando las bases logísticas para el trasiego de cocaína de Colombia, que pasaría por los países del norte de Centroamérica, para después ser traslada a México por vía terrestre, aérea y en lanchas, que salían de Guatemala y podían llegar hasta las costas de Oaxaca o Guerrero. En realidad, El Chapo Guzmán parecía estar trabajando mientras se encontraba en Guatemala, más que huyendo, nos dice López.

El Chapo fue arrestado en Guatemala en 1993 y huyó del penal federal de Puente Grande en 2001. Esos 8 años los vivió a cuerpo de rey, a pesar de estar en una cárcel máxima seguridad. Su palabra era la ley, como nos han contado varias crónicas. Pero ¿De dónde obtenía el dinero para controlar todo en el penal? En realidad El Chapo seguía trabajando. Había dejado afuera una maquinaria bien aceitada, y uno de sus bases logísticas era Guatemala. ¿Casualidad? En el mundo del narco nada parece ser casualidad. Así que sí no sabemos qué paso en Guatemala en 1993 aún no tenemos la fotografía completa de quién es Joaquín Guzmán Loera. Y su detención en Guatemala, como nos dice Julie López, es una de las muchas páginas oscuras de esta historia, que poco a poco vamos conociendo en toda su dimensión.

 

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