‘Diario Camaleón’ de Marco Julio Robles

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Diario Camaleón

Marco Julio Robles

Editorial Textofilia


Describir el mundo que nos rodea hasta en sus más mínimos detalles, recrearlo a través del lenguaje, es una empresa mayúscula, complicada. En ocasiones pensamos que es sencillo atrapar el mundo y sus procesos de transformación y de cambio. Pero no lo es y sin embargo para el escritor Marco Julio Robles, autor del libro de cuentos “Diario Camaleón” (Textofilia, 2015) el mundo es un lugar que aún está por explicarse, por comprenderse. El mundo es un lugar peligroso e inhóspito para Robles, un lugar en el que la identidad está en proceso de construcción.

En los cuentos de Robles la cotidianidad se ve rota rota por hechos minúsculos, por pequeños accidentes (como el de una abeja que se ha colado a un auto y que camina por la espalda del conductor, quién ya no podrá llegar a su trabajo por culpa de ese pequeño invasor que no lo deja maniobrar con comodidad), que le pueden suceder a cualquiera. En los cuentos que componen “Diario Camaleón”, nos encontramos con cortes fortuitos pero profundos en esa cotidianidad construida como una cárcel que no nos deja interrogarnos, preguntarnos, sobre lo que realmente somos.

El libro de Robles se pregunta y se cuestiona por esas grietas que son el inicio de un proceso de transformación de la realidad, por esos cortes que nos indican el inicio de camino alternativo al que se nos ha formulado en un principio por la sociedad, por la familia. La prosa de Robles indaga en ellos, busca respuestas sobre las posibilidades de dejar de ser un reflejo para convertirnos en un ser de verdad.

En un cuento siempre suceden cosas, los cuentos no pueden ser estáticos, siempre hay un movimiento interno que nos lleva hacia otro lugar. Siempre hay transformación. Aunque a veces ésta sea apenas perceptible. En el caso de “Diario Camaleón” hay una ´profunda preocupación por observar estos procesos minúsculos, extraños, a veces invisibles que terminarán produciendo las transformaciones trascendentales de los personajes.

Hay en los cuentos de Robles una preocupación por entender de donde vienen sus personajes, quienes son y hacia donde se dirigen, pero no hay nada más complicado en la literatura que comprender qué determina los cambios, qué determina nuestras decisiones, nuestros cambios de ruta.

En ese sentido, el cuento de “Puertas” sirve para mostrarnos ese universo en el que no todo se ha dicho. Un universo complejo y ambiguo, en la que el autor nos presenta las dificultades que se pueden enfrentar a la hora de decidir sobre nuestra propia identidad.

Lo que Robles nos presenta es un lugar en donde se nota en el ambiente los conflictos, conflictivo, y en donde además se asume una sola identidad como la correcta: la masculina. El protagonista se encuentra en un lugar en donde no es bien recibido, ni por la figura que tendría que protegerlo ni por los personajes contrarios a la autoridad de su padre. Se encuentra solo. Y sin embargo Robles juega con la ambigüedad del momento, pues nunca lo menciona pero parece existir ciertas actitudes del protagonista que molestan a estos hombres en conflicto.

El protagonista crece sin poder entablar algún tipo de comunicación con el resto de las personas del entorno, crece solo y castigado por una ridícula disciplina implementada por sus padres, quienes parecen más preocupados en realidad por controlar la actividad de su hijo que por atender las necesidades que su propia edad. Un día, aburrido y castigado por su padre, no le queda nada más que hacer que ir a los baños de los trabajadores, que no cuenta con puertas divisorias, por lo que es posible observar los cuerpos desnudos bañándose. Eso es todo lo que necesita el padre para dejar de llevarlo con él al aserradero. Por la noche, ya en casa, el protagonista podrá escuchar a su padre mentirle a su madre sobre su conducta:

“- Se metió a bañar con ellos – no era cierto, papá mentía – y se junta mucho con Salvador, hasta come con él.

Yo no sabía quién era Salvador; papá con tal de alejarme del aserradero, estaba inventando hasta los nombres.” Nos dice el protagonista. Un cuento que al final nos descubre que el miedo a lo distinto, señalado de manera falsa por el padre del protagonista, termina por crear barreras, muros, “puertas”, que la gente cierra para defenderse a sí misma, para crecer dentro de una intimidad que no sea agredida.

El proceso de construir identidad a partir de este contexto puede resultar sumamente complicado, sumamente violento. El último cuento del libro nos deja claro que buscarse a uno mismo puede ser, en muchas ocasiones un proceso de deconstrucción, de desmonte, que de construcción en sí misma.

El personaje del cuento “Diario Camaleón” está transformándose, está cambiando de género, y a partir de este cambio, está encontrándose consigo misma. Pero este cambio conlleva una transformación profunda, que va mucho más allá de la simple transformación sexual. Es un cambio que implica una transformación completa y radical en donde el protagonista deja de ser Ramón para dejar que nazca Romana: “como la santa Iglesia”, como le dice el protagonista a una ex compañera de esa oficina que él/ella ha abandonada como parte de ese proceso de dejar atrás todo lo que no nos sirve, todo lo que no necesita en su nueva vida.

El cuento de “Diario Camaleón” está construido de forma fragmentaria, lo que nos permite ver el proceso de deconstrucción de la antigua personalidad de la protagonista, ver las decisiones azoradas y peligrosas que va tomando, a partir de la decisión de cambiar radicalmente y liberarse y encontrarse consigo misma. Un proceso violento, que gracias a la fragmentación del cuento va tomando una velocidad vertiginosa que nos permite observar la profunda transformación que vive la protagonista del cuento, que pasará de ser un tradicional oficinista a convertirse en una prostituta que recorre los baños vapor frecuentados por la comunidad homosexual, en una búsqueda frenética por encontrarse a sí mismo, sin importar los riesgos que este descubrimiento de su ser puede conllevar.

El protagonista del cuento nos descubre un universo interno atormentado y complejo, en el que la culpa y el miedo ocupan un espacio esencial, que nos permiten entender las dudas y los conflictos que lo atenazaron durante años a una identidad que no era la suya.

Sin embargo todo cambio conlleva riesgos, peligros, para los cuales a veces no estamos completamente preparados. Esto pasará con el protagonista de “Diario Camaleón”, cuya transformación se verá truncada por la locura y la ansiedad de convertirse en otro, de encontrarse en otros, de volverse otro. Pero sin duda la posibilidad de encontrarse con uno mismo, de formar una identidad propia, sin presiones exteriores, es un proceso mucho más complicado de lo que parecería en un primer momento y los cuentos de Robles indagan en ese proceso, indagan en la soledad, en el dolor, en las heridas que quedan abiertas después de la toma de decisiones que cambian nuestra vida. Pero los cuentos de Robles indagan sobre la inevitabilidad de tomar decisiones sobre nuestra propia vida, sí es que queremos ser nosotros mismos.

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