‘Diatribas contra el trabajo’ de Alejandro Hosne

Diatribas contra el trabajo

Alejandro Hosne

Editorial Librosampleados

Un pequeño libro que nos demuestra que el trabajo es más una maldición que otra cosa, que nadie en su sano juicio debería estar condenada a levantarse temprano, salir de su casa para recorrer media ciudad y sentarse frente a una computadora durante nueve horas para cumplir con una jornada laboral esclavizante, enajenante, que no nos deja nada bueno, no nos satisface, no nos permite crecer ni intelectual ni profesionalmente. Esto es lo que nos encontramos en el más reciente libro publicado por el escritor argentino Alejandro Hosne (1971) publicado en México por la editorial Librosampleados.

Un libro que no es un ensayo ni tampoco una novela, pero que sí se adentra en la rabia, en la molestia, que sentimos millones de personas todas las mañanas de lunes, cuando tenemos que abandonar la tranquilidad de nuestro hogar para correr a un trabajo que no nos depara nada bueno. Un libro escrito desde las vísceras, desde el enojo, desde la rabia, que declara que escribió este libro en un lapso breve, como catarsis, “casi siempre de madrugada, con insomnio o, lo que es peor, demasiado enojado para dormir.” Un libro, en fin, que nos habla de la tristeza que se nos impone con el trabajo: “En la vida hay tristezas que no se pueden evitar, otras que sí. Para mí la principal a evitar es el trabajo. Digámoslo así de una vez: no es más que sometimiento”, nos dice el autor en el primero de los cuatro capítulos en los que se encuentra dividido el libro, en el que nos cuenta que es la paternidad la que lo obliga a aceptar un trabajo que detesta en una oficina.

A partir de este hecho repugnante el autor de las novelas Ningún Infierno y Ácratas Inc., que estudió cine y ha trabajado también como guionista de cine. Un autor que ha decidido naturalizarse mexicano y que con este libro nos demuestra el poder filoso de su pluma, que nos traduce una mitrada crítica de las enfermas relaciones que se crean en las oficinas de cientos de lugares del mundo, en donde lo que menos se hace realmente es trabajar. Pero esa perdida de tiempo normalizada, regulada y aceptada por todo el mundo no es lo que desata la ira, la molestia del autor, no, es simple y llanamente la rebeldía ante el hecho de tener que trabajar. Una molestia que sentimos millones de hombres y mujeres, que vemos como nuestras horas se atan a una oficina, una computadora, cientos de compañeros de los cuáles no recordaremos al final de nuestra vida ni sus nombres ni sus apodos.

Porque esta es la verdad, el trabajo no ennoblece a nadie, no nos hace mejores personas, no nos cambia, no nos hace sentir que cumplamos con nuestras obligaciones, no nos hace sentir mejores patriotas, mejores seres humanos. No estamos cambiando al mundo cuando tenemos que cumplir con un horario laboral. Solo nos estamos atando, nos estamos poniendo a nosotros mismos los grilletes de la esclavitud. Nos envilecemos cada vez que nos trasladamos a una oficina a cumplir con nuestras “obligaciones”. Nos convertimos en esclavos que disfrutan sus cadenas. Eso es lo que somos, hombres y mujeres que no logran disfrutar de su vida por estar encerrados en nuestras oficinas, hombres y mujeres que pierdan cualquier noción de libertad, por sentir que estamos cumpliendo con nuestras obligaciones. Para Hosne, todo eso está mal, es una muestra de una pequeñez mental y espiritual que nos delata, porque la mayor obligación que tiene el ser humano es consigo mismo, jamás con una empresa, jamás con un trabajo, jamás con un jefe que no es nada nuestro y que nos obliga a perder nuestras horas de libertad, que es sin duda, el mayor tesoro que tenemos como seres humanos.

Es a partir de ahí en donde Hosne nos habla de las terribles y nefastas relaciones que se crean en los centros laborales. Todo por tratar de ser quienes no somos, todo por tratar de ser aceptados por el resto de nuestros compañeros, que no son más que otros pobres desdichados como nosotros. Ser aceptado por los jefes, pasar inadvertidos, tener que comer y compartir horas con personas a las cuáles no toleramos, no soportamos, no platicaríamos con ellos si no estuviéramos ocupados. En este apartado el autor nos hace una descripción de los compañeros con los que tiene que compartir su encierro: El que se queda horas extras, el adicto al trabajo, el que no sabe absolutamente nada, pero es jefe, el que no sabe nada, pero le hace la barba al jefe, el que siempre intenta ser amigo de todo el mundo y comparte bromas absurdas y chistes estúpidos que no le hacen gracia a nadie.

Es así como los cuatro textos incluidos en el nuevo libro de Alejandro Hosne vienen a desnudar la falacia de una idea que nos ha acompañado desde hace siglos, que es lo sobrevaluado que está una actividad como el trabajo, que en realidad solo ha hecho infelices a millones de seres humanos a lo largo de la historia de la humanidad. Un libro feroz, pero necesario para estos tiempos que vivimos en los que parece que solo el trabajo nos define como seres humanos, como personas. Algo que Alejandro Hosne viene a desmentir. Su libro es además una petición a los lectores: Sean libres, huyan de las cadenas autoimpuestas. Dejémonos de esclavizarnos a nosotros mismos y busquemos una actividad que de verdad deseemos hacer. No nos sentemos en una oficina durante horas para esperar que nuestra vida pase y nosotros no nos enteremos. Un llamado a la libertad, así podríamos definir al libro de Diatribas del Trabajo de Alejandro Hosne.