Guerrillas de Jon Lee Anderson

Por Javier Moro Hernández

 

Jon Lee Anderson (California, 1957) es considerado como uno de los periodistas norteamericanos más importantes de la actualidad. Con una amplia experiencia cubriendo y reporteando conflictos internacionales en diferentes partes del mundo, su obra es considerada como  una muestra de las posibilidades del periodismo para narrar y dar cuenta de las complejidades de la política, que en muchas ocasiones, recurre al enfrentamiento militar directo para solucionar los problemas que surgen y se desarrollan en el mundo. Su obra periodística incluye libros como la biografía del Ernesto Guevara, titulada Che Guevara. Una vida revolucionaria, publicada por la editorial Anagrama, o libros que reúnen parte de su vasta periodística, entre los que podemos destacar El dictador, los demonios y otras crónicas y La caída de Bagdad o Crónicas de un país que ya no existe. Libia, De Gadafi al colapso de 2015 publicado en México por Sexto Piso, la misma editorial que ahora pone en manos de los lectores el libro Guerrillas.

Anderson nos dice en la introducción a su libro: “Si se dan las condiciones adecuadas, las guerrillas pueden surgir en cualquier sociedad. Si el pueblo se siente irrevocablemente privado de derechos por el gobierno, u oprimido en su propio país, es casi seguro que surgirá la violencia. El pueblo toma las armas por muchas razones diferentes, que van desde la indignación por las desigualdades económicas y las injusticias sociales, hasta la sistemática discriminación cultural, racial y política”.

Este párrafo constituye una advertencia  necesaria para los lectores que se van a adentrar en estas , que retratan la el funcionamiento de cinco movimientos guerrilleros que estuvieron activos en la década de los años ochenta del siglo pasado, en diferentes partes del mundo. Una década convulsa y políticamente muy activa. Una época, heredera de la llamada Guerra Fría, que dividió y enfrentó al mundo entre posiciones ideológicas prácticamente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hasta 1989, año de la caída del Muro de Berlín.

Durante las décadas de los sesentas, setentas y ochentas miles de jóvenes de distintas partes del mundo y de distintas estratos sociales se marcharon a la selva, al monte o al desierto, con la convicción de transformar al mundo a través de las armas y la lucha guerrillera. Hasta hace unos cuarenta años, la figura del guerrillero, estaba envuelta en un halo mítico, de transformación, de sacrificio, de valentía, que buscaba transformar a las sociedades modernas, para dar paso a una sociedad más justa y equilibrada. La fotografía del Che Guevara, asesinado, martirizado en Bolivia, casi como un Jesús mancillado, nos daba cuenta de que el guerrillero era el héroe moderno, que luchaba contra el sistema, al que iba a derrotar con el apoyo del pueblo más golpeado, más lastimado, que se levantaría tras este héroe moderno.

Las condiciones políticas y sociales se fueron transformando, aunque no hacia la dirección que hubieran deseado estos miles de jóvenes idealistas y soñadores que engrosaron las filas de muchos de estos movimientos insurgentes. Sin embargo, Jon Lee Anderson empezó a fraguar mentalmente este libro, Guerrillas, hacia mediados de la década de 1980, con la idea de entender quiénes eran los guerrilleros, que los animaba a dejar todo atrás para incursionar en la lucha armada y sacrificar su vida en aras de cambiar las condiciones sociales y políticas de sus países y sociedades.

Anderson toma como eje central de este libro a cinco grupos guerrilleros de diferentes partes del mundo: El Frente Farabundo Martí de El Salvador, El Frente Polisario del pueblo Saharaui que lucha en contra de Marruecos para obtener su independencia, la guerrilla de la UNK de la etnia Karen de Birmania (ahora Myanmar) que ha luchado durante años para lograr ser reconocido políticamente por la dictadura militar que ha gobernado con mano férrea durante más de cincuenta años al país del sudeste asiático, las células guerrilleras   de Palestina, Fatah y Hamas, que en los años ochenta iniciaron la llamada Intifada (Levantamiento) en la Franja de Gaza, en donde las condiciones humanas, políticas y sociales solo han empeorado, desde que los jóvenes palestinos de aquella época decidieron enfrentarse con piedras, palos y llantas al poderos ejército de Israel. Los últimos guerrilleros que Anderson describe en este libro, son los muyahidines de Afganistán, los “guerreros de la libertad” que en la década de los ochentas se enfrentaron, armados, por Estados Unidos al ejército de la Unión Soviética, que habían invadido el país en apoyo del gobierno comunista que se había instalado en el país tras dar un golpe de estado que borro con la antigua monarquía.

Anderson convivió y entrevistó a miembros de estos grupos guerrilleros de lugares y países tan diferentes, que luchaban por cuestiones disímbolas y que en ciertos casos, más allá de enfrentarse a ejércitos regulares y vivir en condiciones complicadas y precarias tenían poco en común.

La guerrilla de Frente Farabundo Martí de El Salvador, por ejemplo, fue la unión de varias grupos insurgentes de ideología comunista, que se unificaron alrededor de 1980 para luchar en contra de la dictadura militar que gobernaba el país por aquella época. El FFMLN  estuvo levantando en armas hasta 1992, cuando se firmaron los Acuerdos de Chapultepec, que puso fin a la guerra civil, en done la guerrilla había demostrado ser una fuerza política muy importante, ya que como nos cuenta Anderson, los grupos guerrilleros habían formado zonas bajo control territorial, como la que visitó Anderson en el pueblo de Las Flores, ubicado en el departamento de Chalatenango, en donde la guerrilla había establecido un centro de control, asumiendo el control social y político de la comunidad. Anderson viajó hasta la localidad y conoció la vida cotidiana de una población que apoyaba la lucha guerrillera. Nos cuenta, por ejemplo, cómo era la vida cotidiana, como los guerrilleros no se dejaban ver hasta la noche por el pueblo, pero todo estaba ordenado de tal manera que se cumplieran con los ideales de una vida comunitaria comunista: la escuela, el kínder, el comedor comunitario, daban cuenta de un orden social que permitía que todos compartieran, de alguna manera, con las responsabilidades y obligaciones de la comunidad y por lo tanto de los beneficios. Una anécdota curiosa, es que a pesar de que la venta y el consumo de alcohol estaba prohibida por la guerrilla, los borrachitos del pueblo siempre tenían a la mano sus botellas de aguardiente, y nadie les decía nada.

Pero este ambiente idílico se rompía a los pocos kilómetros de distancia, porque Las Flores era un puesto armado en medio de una frontera invisible, en la que las fuerzas armadas y los guerrilleros se enfrentaban por acrecentar el poder territorial y político. Al final de cuentas, lo que Anderson nos narra es la vida diaria en un conflicto de larga duración y  cómo las personas, combatientes o no, se integran y se acostumbran a la guerra y sus penurias.

Otro ejemplo de lo que Anderson conoció de primera mano son las historias que nos cuenta de los combatientes afganos. Conocidos como muyahidines, estos combatientes, armados por Estados Unidos, se enfrentaron ferozmente a uno de los ejércitos más poderosos del siglo XX: El Ejército Rojo. Y lo vencieron aplicando tácticas de guerrilla, que atacaba y desaparecía en la escarpada geografía de Afganistán, un país pobre, pero que nadie ha logrado dominar del todo. Anderson se centra en los combatientes de la ciudad de Kandahar, liderados  por la mula Nahib, un hombre poderoso, que dejó por un tiempo sus obligaciones religiosas, para batallar en contra de los invasores extranjeros. Por supuesto esta crónica resulta sumamente interesante, pues lo que nos muestra Anderson en sus páginas, son la semilla de lo que después se convertiría en el grupo de Los Talibanes, que dieron refugio y protección a Osama Bin Laden, cuando tomaron en poder en Afganistán, derrotando a los otros grupos de muyahidines. Por supuesto, después de la retirada de la Unión Soviética en 1989, el mundo y Estados Unidos se olvidó de Afganistán y de estos “guerreros de la libertad” como los llamo el presidente Reagan, hasta el 11 de septiembre de 2011 cuando fuimos testigos del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, organizado desde las grutas de Afganistán.

El libro de Anderson nos da así un repaso por algunos de los conflictos sociales que marcaron el fin del siglo XX, permitiéndonos entrar a la vida cotidiana de estos hombres y mujeres que en muchas ocasiones entregaron su vida al ideal de cambio y transformación social y que no dudaron en tomar la vía de la violencia para conseguirlos. Algo que se ve tan lejano hoy en día.

 

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