La Tejonera, de Cynan Jones

Por Javier Moro Hernández

Esta es la primera novela traducida al español del escritor gales Cynan Jones nacido en 1975. Una novela particular, construida a partir de dos historias que corren al paralelo, que por supuesto terminarán colisionando entre ellas. Una novela construida a partir de un lenguaje seco, frío, brutal, que nos habla también del contexto, del escenario en la que se desarrollará esta historia: la Inglaterra rural. O debería decir mejor, el Gales rural. Un ambiente frío, húmedo, poco acogedor, en donde la pobreza aún campea y en donde la brutalidad sigue siendo una forma del lenguaje, una forma de comunicación.

Daniel es un granjero viudo, dueño de un hato de ovejas, experto en el alumbramiento de estos animales. Un hombre que vive solo, que habla poco y que sin duda tiene una terrible herida en su alma, que es la muerte de su joven esposa. Por su parte el “hombre corpulento” (del que nunca conoceremos su nombre) es un hombre que caza tejones en las granjas rurales. Un hombre huraño, solitario, de pasado oscuro, que no habla más allá de lo necesario. Porque no lo necesita, porque en realidad su labor no es solo deshacerse de los tejones, animales peligrosos, que son considerados una plaga por los granjeros de esa zona recóndita. Animales que el hombre corpulento caza en compañía de sus perros entrenados para seguirlos, acosarlos hasta sacarlos vivos de sus madrigueras.

Pero la caza del tejón es en realidad una labor de fachada de este hombre. Los tejones sirven para algo más oscuro, algo más terrible. El “hombre corpulento” caza tejones, los persigue, los atrapa para después ocultarlos de la vista de los buenos granjeros que le han pedido deshacerse de ellos. Los tejones sirven para ser vendidos vivos para ser echados a pelear en combates clandestinos. Combates sangrientos, terribles, en donde los hombres llegados desde otras partes de Inglaterra apuestan buenas cantidades de dinero. Peleas clandestinas. El “hombre corpulento” atrapa tejones para alimentar la sed de sangre, caza tejones para alimentar un negocio ilegal, sangriento, en donde los tejones pelean hasta morir, hasta desangrarse y él se gana unos pocos billetes. Ese es el negocio oscuro de este hombre oscuro de pocas palabras.

Daniel, por su parte, trae al mundo animales, sufre cuando no logra cumplir con su cometido, se pregunta que hubiera dicho ella, su esposa, el fantasma de su esposa sí supiera que no logró traer al mundo a una nueva oveja. Ese es el centro de toda su vida: el recuerdo y las vidas nuevas que tiene que ayudar a salir del vientre moderno. Un hombre solitario también, un hombre embebido en sus ideas, que solo quiere estar solo con sus recuerdos, con sus preguntas, con su tristeza.

Pero estas dos historias están condenadas a chocar, pues representan dos formas distintas de ver la vida, de entender la vida. Uno trata de acompañarla, trata de apoyarla. Otro, mercancía con ella, lucra con ella. A uno le interesa la vida, aunque este atrapado con el fantasma de su esposa muerta. Al otro le interesa la muerte. O por lo menos, le es indiferente la vida. Y tendrán que chocar.

Cynan Jones nació en Gales en 1975 y en inglés ya ha publicado cuatro novelas cortas y varios libros de cuentos. La revista Granta lo consideró en el 2015 como uno de los autores que había que leer. Y la editorial Turner se lo tomo en serie y publico en su colección de El cuarto de las maravillas este libro particular, construido a partir de frases cortas, secas, hirientes, que en ocasiones nos narra con una violencia explícita, desgarradora, la suerte de unos animales que a pocos parecen importarle

La prosa de Cynan Jones ha sido descrito por la crítica literaria inglesa como cercana a la del autor norteamericano Comac McCarthy. Una prosa fría pero contundente, una prosa desgarradora pero alejada de los sentimentalismos. Jones describe las acciones de estos dos hombres solitarios a través de una mirada que escruta el interior de dos almas desoladas y tristes, a las que sin embargo los mueven intereses completamente distintos.

La Tejonera se convierte en una obra que desgarra el velo de la soledad y la violencia, una obra que nos habla con honestidad del dolor, la tragedia, la soledad, pero sin caer en lugares comunes o en falsos sentimentalismos. A Jones le interesa contar una historia de una manera calculada, milimétrica, para dar a conocer el interior de una sociedad cada vez más deshumanizada. Una sociedad en donde la violencia, que se esconde, funciona en realidad como una metáfora de la oscuridad, el resentimiento que hemos estado guardando, alimentando durante años. Como tejones, como sombras, que poco a poco se alimentan de la tristeza, del sufrimiento, para salir a destruirlo todo.

Con Cynan Jones nos topamos con un autor mesurado que sin embargo nos habla sin ambages, sin medias tintas, de la violencia que se encuentra latiendo en el centro, en el corazón de nuestras sociedades modernas. Porque esos campos agrícolas que el autor nos describe, que en apariencia se encuentran aislados y alejados de la vida contemporánea, en realidad están latiendo al pulso de la vida moderna. Un pulso oscuro, siniestro, en donde las personas guardamos y escondemos nuestros resentimientos, nuestras carencias, sin saber que dentro de poco acabaremos enseñando ese lado oscuro, que tanto hemos alimentado. Jones parece decirnos que hay mucho más del hombre corpulento en nosotros que de Daniel.

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