‘Vernon Subutex’ de Virginie Despentes

Vernon Subutex

Virginie Despentes

Editorial Literatura Random House

La crisis económica del 2009 dejó a cientos de personas en bancarrota. Muchos tuvieron que abandonar sus casas, o fueron desalojados por la fuerza, porque fueron incapaces de seguir pagando la renta o las mensualidades que le pagaban a los bancos para hacerse con la propiedad del espacio que ocupaban. Muchas de esas personas empezaron a vivir en la calle o a sobrevivir gracias a la ayudas de la beneficencias públicas o privadas. El miedo a vivir en la calle, a perder los espacios que tantos esfuerzos nos costaron, se extendió por la sociedad.

Ese miedo es el motor de la trilogía de la novela de la escritora y cineasta francesa Virginie Despentes (Nancy, 1969), Vernon Subutex. Vernon fue dueño de la tienda de música durante los años ochenta y noventa del siglo pasado. Pero la revolución Napster lo obligó a cerrar la tienda, pues ya nadie compraba discos. Al perder su negocio Vernon vivió de los discos valiosos que logró rescatar del naufragio de la tienda. Pero empezó a retrasarse con los pagos de la renta de su departamento. Por un tiempo tuvo el apoyo de su amigo, el cantante de rock Alex Bleach, quien sin embargo es encontrado muerto por sobredosis en un hotel de mala muerte de París.

Las cosas empezaron a ir de mal en peor para Vernon, quien solo pudo rescatar unas pocas cosas de su departamento embargado: Un poco de ropa y los vídeos que Alex grabo en su departamento una noche después de que las drogas habían estado fluyendo sin problemas. Esas cintas representan el único seguro de vida para Vernon, pues piensa que tal vez las pueda vender a algún fan, algún crítico de rock, alguna revista o a algún coleccionista de música, que se interese en la auto entrevista de un cantante de rock francés que en plena decadencia decide hablar para ventilar al público sus demonios personales y las claves de su éxito y de su fracaso.

Pero mientras eso sucede Vernon tiene que vivir en casa de sus amigos, de sus ex novias y empieza a depender de la ayuda de un vario pinto grupo de seres que sobreviven mal que bien en una Francia globalizada, hipercapitalista, en donde las reformas económicas neoliberales van dejando a cientos de personas en los márgenes de la vida. Los amigos de Vernon son en su mayoría antiguos clientes de su tienda de música, hombres y mujeres que han llegado a la madurez y que se dan cuenta de que no queda nada de sus sueños de juventud y que la vida ha sido más dura de lo que habían pensado cuando tenían veinte años y soñaban con volverse estrellas del rock. Solo Alex lo logró y el yace tres muertos bajo tierra. Los demás sobreviven con trabajos mediocres, se han politizado y algunos odian a los migrantes, a los que acusan de todos los males que aquejan a Francia, de la perdida de la seguridad social, de la bajada de los salarios, de la pérdida de empleos. Algunos más han radicalizado sus posiciones de izquierda, que defienden a capa y espada en el Facebook y el en twitter, porque ya no queda ningún grupo político con el que puedan trabajar y lograr el “cambio” real que su país necesita.

Vernon va rebotando entre estos grupos de amigos, egoístas y preocupados por su sobrevivencia diaria, quienes no se dan cuenta que el antiguo dueño de una tienda de música, se encuentra cada vez peor, y que terminará viviendo en la calle, ganando unas cuantas monedas con ayuda de unos pocos amigos que ha conocido en la calle: un grupo de mendigos curtidos, que han vivido y sobrevivido por años en las calles de París y que saben dónde encontrar comida, bebida y los mejores lugares para dormir. Observadores de una realidad que se desmorona que deciden ayudar al recién llegado que cada vez se aleja más de la realidad pero que crea un aura de tranquilidad a su alrededor, que lo hace agradable a los ojos de los demás.

Virginie Despentes es una de las artistas más interesantes de la actualidad francesa, una escritora que conoce el underground político y artística de su país, y que después de trabajar en trabajos tan disímbolos como vendedora de discos o crítica de cine porno para una revista, saltó a la fama con su primer novela, Fóllame publicada en 1998 y que fue llevada al cine. Es autora de las novelas “Lo bueno de la verdad” (Ganadora del Prix de Flore y también llevada al cine), “Teen Spirit” (2002), Bye-bye Blondie (2004) y en el 2006 publicó su ensayo autobiográfico titulado Teoría King Kong (2007), en donde sentó las bases para los postulados de la teoría del posfeminismo.

Vernon Subutex se ha publicado en Francia a manera de trilogía y en México la editorial Literatura Random House ya publicó los primeros dos libros de esta obra que hace una disección profundamente irónica sobre la situación de la sociedad francesa contemporánea, a través de la vida y las ideas del multifacético grupo de amigos de Vernon, entre los que podemos señalar a un guionista de cine de ideas de derecha que será golpeado casi hasta la muerte por un grupo de neonazis que están molestando a Vernon por vivir en la calle y ser amiga de una exiliada rusa, o una rica ex adicta a la heroína, que fue amante de Alex y que perseguirá a Vernon por todas las redes sociales para que regrese a vivir con ella, o una chica que ha radicalizado su fe musulmana y que es hija de una actriz porno, Satana, que fue novia y amiga de Alex y cuya muerte desata la persecución de las cintas por parte de un importante productor de cine, quien verá en las confesiones del cantante muerto un peligro para su carrera, ya que solo Alex sabe que él ha violado y utilizado a las actrices como damas de compañía o prostitutas para sus fiestas, en las que siempre había invitados de la alta política y el mundo de las finanzas.

La búsqueda de los videos de Alex le dará a la autora el pretexto literario para ir desmenuzando a la sociedad francesa contemporánea, ya que los amigos y compinches de Vernon crecieron y fueron educados bajo un sistema de bienestar social, que le daba acceso a educación, sistemas de salud y de ayudas sociales a los ciudadanos franceses. Todo ese sistema, heredado tras los movimientos sociales post Segunda Guerra Mundial, ha sido desmantelado desde la década de los años ochenta por los diferentes gobiernos que han impuesto la visión neoliberal en el manejo de las cuestiones públicas. Estas ideas económicas han dejado una sociedad sumamente desigual, permitiendo así que los radicalismos de derecha se hayan radicalizado tomando fuerza, algo que podemos constatar con lo sucedido en las pasadas elecciones francesas, en donde el partido de extrema derecha Frente Nacional compitió en la segunda vuelta en contra del actual presidente Macron, dejando ver que un grueso sector de la población de Francia había adoptado las ideas que suponen que la culpa de todos los males del país provienen de los extranjeros, de los migrantes, de los africanos y de los musulmanes.

La segunda parte de la trilogía nos deja ver a un Vernon que ya se ha adaptado a la vida en la calle, a pesar de que sus amigos lo cuidan y lo visitan siempre que pueden, creando una especie de comunidad alrededor de la figura de este extraño hombre, que puede perder el contacto con la realidad durante varios minutos, pero que sin embargo estimula una sensación de paz a su alrededor, logrando así que las diferencias políticas, estéticas o musicales, queden siempre en un segundo plano. Sin embargo alrededor de este pequeño grupo de seres extraños, marginales, surgen grupos de mujeres que van a buscar venganza en contra del productor que asesino a Sátana, la antigua actriz porno y amante de Alex.

La obra de Despentes logra una disección sumamente divertida sobre la realidad francesa, presentando una mirada que disecciona en varias niveles secciones a esta sociedad, que sin duda es un claro ejemplo de las contradicciones que el capitalismo postmoderno ha creado en las sociedades globales del siglo XXI. Vernon Subutex es una obra divertida, centrada en la economía, en las relaciones sociales, el mundo digital, los sueños de juventud que son cruelmente deshechos por la realidad social que nos ha tocado vivir. Una obra cruel pero divertida que nos enseña, a través de la ficción, lo poco que queda de las utopías sociales del siglo XX y que parece decirnos que las crisis económicas serán cada vez más duras y más crueles. Una obra, en fin, que hay que leer para divertirse y entender lo mucho que hemos perdido como humanidad.

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