Esto fue el CNTRL Fest V.01

La inagotable plataforma de diversos artistas que propuso el CNTRL Fest para festejar su primera edición fue por más interesante, los encargados de abrir el festival fueron el duo NONOTAK Studio, quienes gozan ya de una reputación creciente en el mundo de la experimentación sonora, arquitectónica y visual, seguidos del debut mundial de Tom Furse de The Horrors, quien experimentó con sonidos análogos que fueron creciendo para dar paso a uno de los grandes de esa corriente electrónica: Richard Devine, al menos, uno de ellos, quien lució una playera de Coil dejando mostrar sus influencias oscuras.

Despúes de una buena dosis de electrónica, The Horrors regresaron una vez más a la Ciudad de México para presentarse en punto de las 7:45 con una una mezcla de sus diferentes discos y sonidos, sin duda una agrupación que no se parece nada a la de los inicios pero que cuadran perfecto en el desarrollo que la música va tomando, entre sintes y post punk electrónico y tintes minimalistas muy discretos que sacudieron a los asistentes quienes los recibieron muy bien por si alguien se hubiera quedado con esa duda, una velada joven aún guiada por los clásicos ‘Who Can Say’, ‘Sea Within A Sea’, ‘Stil Life’ y ‘Something To Remember Me By’, una canción nueva que apunta a convertirse en un clásico de ellos. Para finalizar Faris se despidió comunicando a los fans que el público en México son una gran audiencia y que esperan regresar pronto.

El siguiente fue Década 2 quien tomó el control del escenario, con lo suyo, música potente de bajos fuertes y sintetizadores gruesos, alucinantes, dejando sentir esa profunda y sincera pasión por la síntesis y las máquinas que tienen como aura y que es evidente en cada detalle, lanzamiento, cada cambió de canción o cada tema representativo como lo fue y lo dejó sentir en vivo con temas como ‘El Triunfo de Federico‘ o ‘Música Electrónica‘, recibidas espectacularmente por los asistentes que iban a apoyar al único artista mexicano que participó en esta edición. Mateo Lafontaine se despidió poco antes de terminar con la frase ‘Juntos haremos atención’ para interpretar el clásico ‘Der Mussolini‘ de D.A.F. que ya no pudo sonar en su totalidad porque el tiempo de su set había llegado a su fin.

Los siguientes en el orden de presentación fueron los liderados por Douglas McCarthy, Black Line, quienes se mostraron impresionantes desde el inicio, aunque tardaron en conectar con el público en ciertos temas. Pareciera como si hubiera surgido de todo eso que asecha a una escena subterránea velada en secretos, pecados y delitos. Transcurrió el pasar de su set con un sonido sombrío y un título y exposición visual bastante minimalista con paisajes helados de algún lugar del mundo extremadamente solitario, manejan todo un concepto abstracto que no fue fácil digerir en grandes partes de su show y que dividió opiniones entre los fans y los que prefieren algo más tradicional.

El más esperado por la mayoría de los asistentes indudablemente fue Gary Numan, que hizo una entrada triunfal y tenebrosa con la etiqueta más profunda de las liberaciones en virtud de sus muchas etapas y de lo que el músico representa. Imponente desde el primer segundo en el que lo miras por vez primera en un escenario. El acto en vivo que presenta está cargado de explosiones espirituales, atmósferas apocalípticas y como su sello lo ha venido marcando últimamente: una conceptualización de la guerra en donde las únicas ruinas serán las que dejen perplejo a cada uno de los asistentes quienes se asombran con las impactantes imágenes proyectadas en la pantalla del escenario.

Gary Numan es potente y oscuro, está hecho de patrones y movimientos hipnotizantes y un sonido post industrial ensordecedor, su más reciente disco es la clara prueba absoluta. Distorsiones, percusiones y darksynths perfectamente equilibrados a través de las paredes cerebrales que habitan en él y sus músicos que lo acompañan. Así se vivió. No hubo mucho tiempo para revivir la nostalgia, pero sin duda escuchar ‘Metal’, el clásico de clásicos ‘Cars’ y la supremacía de ‘Are Friends Electic?’ en vivo hicieron que valiera la pena en lo absoluto.

Todo quedó servido para Front 242 quienes desde el primer instante fueron a lo suyo, el EBM estaba sucediendo y se sentía sentía una energía de baile más poderosa que cualquier otro artista del cartel, su música y presencia es turbia y difícil, golpea fuerte y no deja lugar a respiro, es una extrema composición que redefine ritmos industriales, irregulares, atemporales, adormilados y que van por igual pintando un nuevo laberinto para mostrarnos un panorama infernal, de robots, de guerras y de mundos computarizados. Imágenes acompañadas por un sonido brutal y descomunal, se sentía una verdadera explosión de euforia entre los asistentes al CNTRL Fest. Su actitud es muy directa y de gran propulsión, siguen la línea de un cambio evolutivo visible a una conexión funcional afinada al sentir inhumano, al apocalipsis y a un mundo maquinado. Los fans, encantados, la felicidad era incontenible cuando sonaron los clásicos ‘Operating Tracks‘ ‘Moldavia’ y ‘Masterhit’, fueron la banda perfecta para cerrar el festival, fue tanta la conexión público-banda que se despidieron tomándose una hermosa foto con los asistentes de fondo que quedará en el recuerdo de muchos.

Para finalizar esa gran velada, la presencia y evocaciones noventeras de Luke Vibert. Fueron pocos los que se quedaron a disfrutar de sus dones de selector musical que dieron inicio con Kraftwerk, después una pequeña exploración al dance, el drum and bass y hasta ritmos jamaicanos,  todo esto muy a al estilo de toda esa música que fue creada en la década de los 90.

Sin duda fue algo sin precedentes lo que se vivió en el CNTRL Fest. Los factores como adrenalina, fiesta, apreciación y respeto por los artistas junto a atmósferas densas fueron una excelente narrativa de lo que sucedió, destacando la curaduría del festival y la excelente producción que hubo en el escenario.

Fotos: Jesús Quintero