Gaspar Peralta: Música experimental desde Tijuana

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Por: Sebastián Franco

A través de los últimos años Tijuana se ha ganado la fama de ser uno de los principales impulsores de bandas y proyectos emergentes en México, manteniéndose como una de las fuerzas creativas – musicalmente hablando – más importantes del país. La escena de la ciudad evoluciona constantemente, convirtiéndola en una de las más eclécticas. Balanceándose por una gran cantidad de géneros en una sola ciudad, y de igual manera diversos nichos dentro de la misma escena.

Pero dentro de esta escena se encuentran propuestas de lo más arriesgadas que, constantemente fluctúan entre géneros poco usuales o hasta para algunos poco digeribles. Éste es el caso de Gaspar Peralta. Egresado de la licenciatura de música por la Universidad de Baja California (UABC), Peralta ha creado narrativas pocas veces acontecidas en las urbes del noreste del país, creando tanto piezas abstractas como a la vez, sumergiéndose en laberintos sonoros contemplativos; sus composiciones llevan al escucha por viajes introspectivos, y en ocasiones recuerdan a artistas sonoros pioneros en géneros de avanzada como, Roberto Gonzales Manzanares, Antonio Russek, o algunos de sus contemporáneos como Leslie García.

Esta es una entrevista con Gaspar Peralta sobre su percepción de su propia obra.

Gaspar ¿Cómo nace está inquietud por crear música que puede ser complicada para la audiencia desde un contexto académico, porque no dedicarte a las orquesta o al jazz más tradicional?

G: Precisamente nace de ahí, no me gusta dividir pero, para poder comprender creo que tengo dividir. Como pianista intérprete me dedico a la música polifónica, por ejemplo, tocar a Bach es sumamente estricto, y eso me encanta, la polifonía y las voces. La música que escribo a veces es muy tonal, y suceden cosas que, están ahí escritas. Con la improvisación, es totalmente lo contrario, es un reposo, es un descanso; yo lo considero un poquito más visceral, creo que, por eso nace esa inquietud, para salir un poquito de las estructuras.

¿Escuchando algún compositor en particular?

G: Yo creo que en la improvisación es solo la escucha, poder discernir bien las cualidades tímbricas de cada objeto, es decir, que no tenga una aproximación como musical como tal, sino, como fenómenos sonoros. En la música por ejemplo, si podría decir que antes que compositores me influencian cineastas o directores, como, Tarkovsky, Angelopoulos, o Béla Taar. Entonces en la música que escribo lo que yo quiero es que, se genere contemplación de alguna manera, es como lo que dice Tarkovsky, que si intentas una toma fija unos minutos puede que sea aburrida, pero si esa misma toma se deja el suficiente tiempo se empieza a tornar interesante; y en la música que escribo eso es lo que me interesa, crear pequeños gestos que ocurren, pero que cuando ocurre se vuelven gigantes, aunque sean pequeños. Estos tres directores son mis favoritos, por ejemplo una de mis películas favoritas es “El Sacrificio” de Tarkovsky, otra es “Wreckmeister Harmonies” y “La Eternidad de un Día” de Angelopoulos. Y creo que esas son mis más grandes influencias.

Pero vienes de la escena fronteriza, entonces ¿Cómo visualizas tu música dentro de éste panorama?

G: Es difícil porque, aunque yo no quiera estoy inmerso en un contexto, entonces es difícil a veces. Es un ejercicio complejo, poder salirte para observarte desde lejos, pero supongo yo que también es el resultado del típico choque cultural tan fuerte, pero honestamente, no estoy muy consciente de que manera me afecta, es decir, por supuesto que lo veo en Tijuana y San Diego, es muy típico y por supuesto que influencia, pero a un nivel más inconsciente, yo creo.

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Tu obra es muy difícil de categorizar, se podrían decir muchas cosas acerca de ella y de las emociones que pudieran proyectar, pero ¿Cuáles son las emociones que según tú, reflejan tus composiciones?

G: Definitivamente creo que en la música escrito es un espacio súper íntimo, y al principio no creo las composiciones con una intención de reflejar un sentimiento en particular, se me haría un poco falso; creo que en realidad es solo algo muy, pero muy íntimo. Y después que una vez veo el resultado de todo el proceso, observo que la gente que ha tenido ciertas experiencias traumáticas, escucha está música y creo, puede existir una complicidad en silencio.

Tu primera obra, “Epitome de la Fragilidad” es una pieza para orquesta y electrónica. Sin embargo también tienes piezas que podrían acercarse más al “musique concrète” claramente se nota que no discriminas entre géneros, pero siempre manteniendo un estilo propio.

G: Sí, no tengo prejuicios, es decir, el lenguaje es amplísimo y uno puede tomar herramientas de cualquier tipo de lenguaje y crear tu propia sintaxis. Pero por ejemplo, en el disco que estoy trabajando si hay una narrativa muy similar, hay una coherencia, inclusive podría decir que hasta un sonido definido. Creo que he experimentado con diferentes tipos de músicas y era tiempo de cuadrar algo con este lenguaje del que hablo, pero sin abandonar otros tipos de expresiones.

Para cerrar, hablemos de tu próximo álbum y proyectos futuros.

G: El álbum se va a llamar “Prontuario, Sosiego, Miríada” y es precisamente eso, un prontuario es un pequeño compendio, y va a tratar del sosiego, es decir la tranquilidad, y miríada es una cantidad incalculable. Lo que quiero proyectar en es una cantidad de tranquilidad incalculable tal cual. E cuanto a colaboraciones, siempre estoy abierto a ellas, y más aún si son en vivo.

El próximo disco de Gaspar Peralta, Prontuario, Sosiego, Miríada sale a finales de mayo bajo el sello OTONO de Otoño en Hiroshima.

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