NOISELAB Recomienda: Bufi

Por Majo Tielve
Fotos por Jesús Quintero

No es fácil encontrar lo que realmente queremos, ni saber ¿qué camino vamos a seguir en la vida?, pero es evidente que cuando lo encontramos nos aferramos a esta idea, tal fue el caso de Lili Elbe que, en 1930, decidió realizarse una operación para cambiar de sexo en Alemania. Estamos arraigados culturalmente a los cambios, buscamos definir nuestro entorno y crear nuevas formas de comunicación.

El 25 de marzo de 19857 se creó el ‘Fonoautógrofo‘, un aparato capaz de grabar sonido, que sería la primera piedra para crear lo que hoy todo mundo conoce como música electrónica. Al paso de los años el conocimiento, respeto y estética que se le tiene al género se ha ido perdiendo, debido a la necesidad de aceptación de las masas, creando una fórmula perfecta para hacer que la gente se excite, baile y brinque, gracias a la potencia con la que crean sus ritmos, eso sería para mí lo que es una electrónica sin alma, expresó Mateo Gonzáles.

En un cuarto rodeado de paredes negras, en total silencio se encontraba el músico franco mexicano, Bufi, con quien tuve el placer de platicar a cerca de su música y la evolución que tiene la electrónica en el mundo, en exclusiva para Noiselab.

¿Qué tan importante es para ti la forma en que es recibida tu música?

He luchado contra el impulso de tratar de pedir la opinión de la gente, una cosa es ser constructivo y otra es hacer música para complacer a los demás, es una onda muy confusa, vivimos en una sociedad y hacemos música para ella y si dedicas tu vida a complacer a los demás estas perdido.

¿Cómo ves la música electrónica que se genera en México?

En general existe mucha ignorancia, muchos se meten a hacer electro y sus influencias son los músicos actuales, no se preocupan por ir más allá. Es por eso que mucha música electrónica no tiene alma, se enfocan más en el uso de los instrumentos, en tener el sintetizador más cabrón, clavándose en un aspecto mucho más técnico que artístico. Son muy pocos los que saben que el género surgió por medio de las investigaciones realizadas por científicos.

¿Qué tan difícil fue tu transición de la música clásica a la electrónica?

Recuerdo una vez como a los 16 años, estaba en una fiesta era como un rave, quedé impactado por la mezcla de sonidos y lo potente que sonaba, ese día decidí que quería tocar algo así.

Era un momento muy contradictorio en mi vida, estaba acostumbrado a los instrumentos y decidí dejarlos para empezar a experimentar en una computadora, tenía miedo de estar haciendo música superficial y me empeñaba a seguir usando mi guitarra, mis papás alimentaban ese sentimiento… siempre vieron mal la música electrónica.

Con el tiempo fui descubriendo bandas como Kraftwerk, que tiene una enorme influencia clásica y logran armonizar su sonido de forma tan natural, puedo decir que todo lo que escuchaba en los 80 en la radio era con instrumentos electrónicos, como New Order y Depeche Mode. La música electrónica creó un nuevo espectro de emociones, lo hizo más rico y completo, imagina sin la influencia de músicos como Kraftwerk seguramente Radiohead se hubiera quedado en su segundo álbum y jamás hubiera creado A Moon Shaped Pool (2016).

¿Cómo ha sido el proceso de cambio entre tu primer álbum y el segundo?

Nunca ha sido fácil hacer cosas que me satisfagan, cosas que diga esto es lo que quiero escuchar, es fácil hacer sonar cosas, pero eso no significa que sea una canción que quiera escuchar, con la que este conforme.

Mi primer disco Trilogy (2012) fue pura diversión, el segundo, Revelación, se basó más en una introspección y el tercero va a ser por realización, porque la tercera es la vencida, además va a ser mi último disco bajo el nombre de Bufi y buscar lo que sigue.

Envidio mucho a los músicos que desde su primer disco ya saben lo que los identifica, he tenido proyectos más de pop como Rey Pila, con los Wokies, he estado en varios lados y siempre he hecho música electrónica, es momento de encontrar mi espacio quiero que lo logren identificar mi sonido, aunque no sepan de quién es esa canción.

¿Cómo ha afectado en tus inspiraciones al poder estar de gira por Europa y Sudamérica?

El irme a vivir a Francia me ayudó a ampliar mis horizontes musicales, conocí gente inspiradora y muy clavada en el tema. Tuve la oportunidad de tocar en Perú y Chile por primera vez, es padre cuando vas a lugares en donde la escena es muy reducida y la manera en que ellos viven este tipo de música es muy especial, si lo compares con la Ciudad De México es un lugar muy viciado, ya no les impresiona nada y en lo personal me encanta ver las reacciones de las personas.

¿Cómo te sientes respecto a la decisión de dedicarte a la música?

Encontrar una relación entre tu vida y la música es tomar decisiones. A veces despiertas y piensas que lo que haces ya no es para ti, me pasó que en el primer disco, a los dos años me cagaba no quería volver a saber nada de él y con esa mentalidad surgió Revelación, donde tomé un camino totalmente diferente. Y hoy me encuentro diciéndote que años después volví a tocar material de mi primera producción y no lo noto tan mal.

Así fue hacer las paces con mi pasado.