A 44 años del Pin Ups continúa nuestra admiración por Bowie

El 7 siempre ha sido un número muy significativo, 7 son los colores del arcoíris, 7 son los días de la semana, y supuestamente 7 fueron los días que tomó la creación del universo, sin dejar de fuera que 7 fueron los álbums necesarios para la llegada de Pin Ups (1973) de David Bowie. Dicha producción de estudio, que ya reflejaba la excentricidad con la que Bowie se envolvería, es volátil, cambiante, como subirse a una montaña rusa. El cambio entre ‘Rosalyn‘ y ‘Here Comes the Night‘ es fascinante, inmediatamente despierta. ‘Sorrow‘ es una de las joyas sorpresa más bellas de esta colección de covers, pues requirió incluso de una traducción al inglés de ‘Amsterdam‘ compuesta por el intrigante músico belga Jaques Brel.

El mismo Bowie expresó su interés por dar a conocer ciertas canciones, tanto conocidas como underground de los años 60, su intención fue que tuvieran más alcance en regiones fuera de Inglaterra. Pin Ups es la tangibilización de esta idea. Explorando el álbum podrás encontrar por ahí unos 2 covers de The Who y también uno increíble de The Kinks. Un cover para ‘White Light/White Heat‘ de The Velvet Underground también estaba planeando, pero lamentablemente nunca salió a la luz, aunque Bowie donó el backing track a Michael Ronson, guitarrista y amigo del artista.

Como portada del álbum podemos observar a la supermodelo Twiggy con Bowie, una fotografía tomada por su manager Justin de Villeneuve para la revista Vogue, pero fue tanto del gusto de Bowie que a petición quizo usarla para este proyecto de estudio publicado vía RCA Records.

¿Qué podía seguir del The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars en el 71, o el Aladdin Sane (1972)? La respuesta es Pin Ups, nos cuestionamos si el músico y artista se hubiera imaginado que pocos años después trabajaría con Brian Eno para colaborar en la famosa y llamada Trilogía de Berlín. Como si la vida fuera una ola, toda su experiencia logró desembocar en producciones únicas y delirantes, tal como las de Scary Monsters (And Super Creeps).

Si hay algo de lo que no cabe duda es que David Bowie fue una persona sensible de su entorno, lo que lo llevó a reinventarse cada año, y en el camino nunca perdió su esencia pues, ¿cómo uno podría perderla, cuando ésta está dictaminada por una excentricidad, curiosidad y versatilidad auténticas? Ejemplo claro de esto, es comparar el increíble outro musical de ‘See Emily Play‘ (cover de Pink Floyd) con lo que sería su trabajo en Blackstar 43 años después, un reflejo de que fue una persona fiel a sus convicciones y estilo. Su legado trasciende incluso a su música, vive por provocar inspiración en la vida de muchos, por su carácter incluyente, por convencernos de que construir nuestro camino a través de nuestra intuición y convicción es posible, sólo es necesario tener algo de voluntad.

Bowie, ¡te extrañamos!