Reseña: The xx – “Coexist”

El disco debut del grupo inglés, homónimo y aparecido hace exactamente tres años, resultó una aventura medianamente convincente; por momentos brillaba en todo su esplendor el relato del pop bien facturado, un tanto conmovedor y emocional, de texturas muy propias a su época y dinámicas armónicas (aquí su fuerte) que si bien necesitaban ser un poco mejor trabajadas, demostraban indudable talento.

Sin embargo, el pasar de los años les resultó injusto en cuanto a su imagen en el inconsciente colectivo; quizá se deba a que el hype emergente de sus primeras grabaciones fue exacervado, en algún momento leí a varios “profesionales” del medio menospreciar su calidad como intérpretes en vivo o a que yo en verdad no entiendo un ápice de las cosas musicales, pero de ser un grupo engrandecido, improbable, zonzo, aburrido y simpático a lo mucho nadie los bajaba. El hype de los enemigos del hype.

La verdad es que el tiempo refuerza talentos o los derrumba. Más allá de opiniones y quejas, las pruebas se remiten a la historia y nada más. Y en este contexto Coexist aparece como un disco firme, redondo, encantador, pegajoso. Dentro de los anales del pop, sin duda uno de los mejores en lo que va del año.

Cada una de las canciones de este segundo esfuerzo discográfico están construidas de ideas sencillas pero impecablemente ejecutadas. Cada una está relacionada en texturas, velocidades y espíritu, creando un producto harto particular para la ya clara idiosincracia xx; y eso solamente se logra armados con cierto talento.

Afirmar que tratamos con genios incomprendidos sería una exageración. Aquí no se construye sobre nada nuevo, pero se reafirman algunas buenas ofertas que la vida nos tiene por ofrecer. Si acaso Coexist flaquea un poco en términos de duración, pero no es lo que importa: algunos buenos artistas ofrecerán, a lo largo de su carrera, buenos momentos. Y el disco que tenemos entre manos es sin duda muestra de ello.

“Reunion” y “Tides”, rolones.

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