Día de Muertos en la Ciudad de México

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Por: Humberto Guerrero (@Youzef_)

¡La ciudad se ha llenado de muertos vivientes! Una vez que se llega al Monumento a la Revolución se puede sentir esa fragancia a Día de Muertos, rostros sin carne, solo huesos, calaveras; irónicamente llenas de vida. Flores, vestidos, elegancia… Catrina Fest Mx (@lacatrinafestmx), buscó romper el Récord Guinness por la mayor cantidad de Catrinas reunidas, 504 ha sido el número de estas que se congregaron para dar colorido a una de las tradiciones más emblemáticas y místicas de México. ¡Ay, nuestra exquisita pasión por la muerte!

Aunque separado por edades, aquellas damas vestidas, en su mayoría con atuendos coloniales, lograron batir el récord, además de cautivar a los cientos de espectadores que presenciaron el evento.

Dirección centro, hacia La ofrenda de todo México del Zócalo capitalino, dónde esta ocasión se conmemora el centenario del natalicio de José Revueltas, Octavio Paz y Efraín Huerta y también se rendirá homenaje a algunos de los escritores más representativos de la literatura contemporánea, como Gabriel García Márquez, María del Carmen Millán, José Emilio Pacheco, Emmanuel Carballo, Alejandro Aura, Federico Campbell y Carlos Monsiváis. Todo esto bajo el tema de: ¡Puesto que muero, existo!

La ofrenda consta de 24 calaveras de 3 metros de altura, elaborados con cartonería, decorados e iluminados, bajo la dirección del artista visual César Martínez, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).

Por supuesto este año, marcado por una tragedia nacional como lo es el caso de Ayotzinapa, muchas de las ofrendas y lugares donde se colocaron éstas, el tema fue recurrente, homenajeado (no para menos). Tristemente ha opacado de muchas maneras esta festividad por la indignación que ha generado para el país y la sociedad en general.

Comienza a oscurecer y las calles aledañas al centro histórico me conducen, hacia la popular calle de Regina, 2da calle de Regina par ser preciso. El olor a copal y a incienso, y el frío que comienza a arreciar me calan los huesos. Un camino lleno de cempasúchil conduce a una gran cantidad de ofrendas, será por lo angosto de la calle, pero la cantidad de espectadores es abrumadora y 100 metros de recorrido se hacen fantásticamente infinitos.

El tema de las ofrendas es variado y extenso, más Catrinas, maíz, pan de muerto y el tema que se hace recurrente cada año: la violencia en México. La mezcla de la tradición y los bares de la calle, hacen heterogénea llena de luz, música y aromas que saturan tus sentidos, pero sin abrumar.

La creatividad año con año sorprende, y ahora no es raro encontrar ofrendas no tan “tradicionales”, sino expresiones artísticas en cuyo ingenio se aprecia la pasión por mantener esta tradición constante… hasta el próximo año, si la huesuda no viene por nosotros.