Reseña: David Byrne & St. Vincent – Love This Giant

 

Hay música que parece diseñada para ser inmemorable. Música que no ofrece ganchos jugosos, arreglos que erizen algún pelo (o nos hagan sacudir el esqueleto) o emociones por parte de sus intérpretes. Música que, además, carece de referentes; al menos una comparación sería útil para desecharla. Música que no cuaja porque nunca empezó a cuajar. De donde no sale un solo apunte de intención interesante.

La crítica es a veces muy cobarde. El peso de las firmas hace que muchos “expertos” en el mundo de los sonidos tengan miedo de asumir ciertas realidades. Si los involucrados están consagrados por alguna obra anterior, es responsabilidad del escucha descubrir por qué lo escuchado no funciona; los genios, se piensa, no pueden errar el camino.

Los hay experimentos ridículos. A Lynch le sucedió con Dunas, a Warhol con sus pinturas en colaboración con Clemente y a Lou Reed con aquella atrocidad grabada en conjunto con Metallica. La falla es a tal grado intratable que rechazarla se vuelve parte del contrato. El conflicto viene cuando la perspectiva generalizada de una obra atípica no la transforma en un “experimento”, una aventura, sino la trata como una obra cuidada y bien premeditada.

Cada uno de estos tres lineamientos convergen en Love This Giant. Salvo la patéticamente titulada “I Am An Ape”, la música del disco parece diseñada para ser inmemorable. No ofrece ganchos jugosos, arreglos emocionantes, ritmos imposibles de ignorar. La base instrumental del álbum, toda de metales y alientos, carece de referentes; en ningún momento parece una obra completa. St. Vincent no figura como la fuerza melódica del proyecto, y la sublime ezquisofrenia de Byrne nunca enloquece del todo. Es música que no cuaja porque nunca empezó a cuajar. De ella no sale un solo apunte (o uno solo, “I Am An Ape”) de intención interesante.

La crítica quizá sea cobarde con esta realidad. A final de cuentas, el cuerpo de trabajo de los dos involucrados es respetable por decir lo menos. Quizá apunten a esta y otras reseñas para decir que no se entendió en ellas el talante de genio presente en Love This Giant. Porque David Byrne es un ente inmaculado. Porque St. Vincent es una cantautora de altura.

Pero los ataques metacríticos resultarán siempre vacíos. Love This Giant es un experimento fallido; tratado así, podría ser una mediocridad permitida. El problema es que se gesticula mucho en cuanto a los años que lleva trabajándose y el tamaño titánico de sus creadores. Clama importancia, sustancia, interés.

Basta con encontrarse con el horror que es “I Should Watch TV” para refutar cualquier argumento parecido; lo trágico es que el punto más bajo del disco no es muy distinto en calidad a lo demás.

Todo es una miseria.

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