Reseña: Jack White – “Blunderbuss”

Después de escuchar lo nuevo (no tan nuevo) de Jack White, he llegado a la conclusión de que el joven sabe lo que está haciendo y vaya que lo hace bien. White ya lleva un buen rato haciendo música, desde White Stripes, pasando por Dead Weather y The Raconteurs, con cada proyecto ha ascendiendo en la jerarquía guitarrística mundial, haciéndose de un discurso musical propio y de un estilo único.

El trabajo de White ha ido más allá de su ejecución multi-instrumentista y de sus capacidades como compositor. Poco a poco ha ido ganando terreno como productor, convirtiéndose en un artista integral de convicciones y argumentos irrebatibles.

Blunderbuss, su álbum debut como solista, solo viene a confirmar la enorme aptitud de Jack para desenvolverse en los papeles de guitarrista, compositor y productor. Por ejemplo, en el aspecto guitarrístico no hace alarde de virtuosismo o de excesiva técnica, es más, ni siquiera experimenta tanto con procesadores de efectos en la señal de su guitarra. Eso sí, se mantiene en el fraseo y sonido que lo han caracterizado, pero sin depender al 100% en su instrumento, de hecho reparte muy bien el peso protagónico.

Como siempre, sus composiciones citan textualmente al pasado en un sentido musical, haciendo referencia a décadas anteriores, pero en un lenguaje moderno. White tiene una facilidad envidiable para moverse de una época a otra, su música suena vintage y a la vez completamente actual, evoca profundamente al pasado pero con una buena dosis de presente.

Órganos Rhodes, uno que otro Hammond, piano, guitarras acústicas, over-drive y distorsiones, slides, violín, voces armonizadas, la voz inconfundible de Jack, feedback… es lo que más se escucha a lo largo de Blunderbuss que se puede describir como: melódico, orgánico y natural.

Mencioné que Blunderbuss es lo nuevo (no tan nuevo) de Jack White porque en realidad no se trata de una evolución completa o radical, tampoco se trata de un cambio de dirección en su carrera. En mi opinión, Blunderbuss es una síntesis de los proyectos anteriores de White, un resumen de todo lo que sabe y quiere hacer, donde demuestra que tiene la capacidad y versatilidad suficiente para tomar la dirección que quiera, cuando quiera. Pero por el momento, se encuentra bien ahí donde está, por lo menos eso es lo que se escucha. Gran álbum, de principio a fin.

Por cierto, no se dejen engañar por la portada tan emo, el disco está mucho más armonioso de lo que parece. Las favoritas: “Sixteen Saltines”, “Blunderbuss”, “I’m Shakin’” y “Hip (Eponymous) Poor Boy”.

 

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