La promesa futurista ya es toda una revolución: La impresión 3D

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Imaginen imprimir cuanto objeto necesiten y tenerlo casi inmediatamente. La verdad es que somos de las generaciones que verán nacer y evolucionar tecnologías como ésta, así que no necesitan imaginarlo.

Para aquellos no muy familiarizados, en este proceso un objeto tridimensional es impreso por la superposición sucesiva de capas de material, a partir de un modelo digital, este proceso es mejor conocido como fabricación por adición. Las posibilidades de impresión van desde bio-materiales, guitarras, ropa, comida, vinilos y cualquier objeto cotidiano; con aplicaciones en cientos de campos como el diseño industrial, ingeniería, medicina, biotecnología, moda, arte, educación, sistemas de información y la lista sigue.

The Economist se refiere a la impresión 3D como la tercera revolución industrial, por las consecuencias que tendrá en los procesos de producción y adquisición. En primer lugar, el actual modelo necesita grandes cantidades, mano de obra y un fuerte capital. Sin embargo, esta nueva manera de producir implica no sólo pasar de un consumismo pasivo a un creador activo, sino que elimina la diferencia entre la fabricación y el servicio mismo.

Se cree que no tomará más de 10 años antes de que las impresoras 3D formen parte de los dispositivos básicos de muchos hogares. Hace poco vi un video en el que se hacía una parodia de un grupo de gente que descubre una impresora 3D en su oficina, imprimen todo lo que se les viene a la mente. Así será, sin embargo, ellos también deciden imprimir una pistola y a un humano, más allá de lo divertido que esto resultaba, implicaba algunos vicios en su uso. No será la primer tecnología que podría ser tildada de peligrosa, y como siempre, muchos culparan a la máquina cuando pocas veces no es la ciencia lo que está mal, si no el uso adecuado o no adecuado que les damos.

En cuanto a los usos ‘debidos’ y ‘no debidos’ de esta tecnología tenemos el claro y reciente ejemplo de la impresión de armas de fuego. Debido a la masacre en la escuela Sandy Hook, el gobierno estadounidense decidió prohibir la impresión de pistolas, claro está, el que ahora sea prohibido no implica que podrán deshacerse de ellas, se enfrentan a el internet y sus miles de maneras de distribuir y compartir archivos ilegales. La música o películas que infringen el copyright son el mejor ejemplo, hay una legislación en contra de distribuirlas ilegalmente, pero ¿Cuántos de nosotros no vemos o escuchamos archivos que descargamos sin pagar?

Entonces, empieza el debate de los derechos de autor, uno puede reproducir un objeto o dispositivo parte por parte y armarlo a menor costo. Esto implica que si dicho objeto tenía una patente, ésta queda anulada al no ser manufacturada como en la fábrica original, a pesar de que la estructura y componentes sean los mismos. Si se habla de una obra de arte esto cambia, ya que contiene un valor extra implícito, más allá de su usabilidad.

En cuanto a sus aplicaciones artísticas, tenemos el ejemplo de Heather Dewey-Hagborg, una estudiante de artes electrónicas en el Rensselaer Polytechnic Institute. Ella recolecta ADN obtenido de muestras desconocidas de cabellos, colillas de cigarros, tazas usadas o gomas de mascar con restos de saliva, para después usar secciones específicas del código genético e introducirlas a un programa que le dará un modelo 3D del rostro de ese desconocido. Con una increíble precisión los rostros se imprimen y se exponen como parte de la serie Stranger Visions.

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Las implicaciones médicas, financiadas por la milicia en su mayoría, parece que van dirigidas a extender nuestro ciclo vital. Por el momento ya se han impreso orejas, no solo con células humanas sino con aplicaciones electrónicas, una impresión de un órgano cyborg. Entre otras cosas, se ha usado para curar heridas, y hacer órganos que son transplantados.

Hace poco durante la conferencia que dio Brian Eno en TagDF, mencionó como es que cada arte tiene su época, así como en los siglos XVIII y XIX fue la literatura y hasta hace poco la música, hoy nos encontramos en un momento en el que el nuevo arte es justamente lo digital, la creación multimedia, el arte mediante la tecnología y todas sus maneras de expresión. Primero fue la democratización de la cultura, ahora estamos en una etapa de democratizar y ser conscientes de las tecnologías disponibles, así como de la manera en que evolucionamos junto a ellas.

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