¿MP3, AAC, FLAC, WMA, WAV, MP3 (de nuevo)?

La semana pasada el Instituto Fraunhofer anunció que desde el 23 de abril ha dejado de otorgar licencias para el uso comercial de una de las tecnologías más representativas de nuestra época, el MP3. La institución conserva hasta el día de hoy las patentes relacionadas con ese formato, y si alguna instancia podría tener la capacidad de declarar su muerte, sin duda son ellos.

¿Qué significa para el usuario final la muerte del MP3? La respuesta no es sencilla, ya que no es tan simple como la analogía que a muchos medios les ha dado por presentar: La muerte del VHS a manos del DVD. En realidad no estamos hablando de un formato de distribución físico que es superado por otro más robusto, eficiente y que requiera un corte de tajo en el uso de hardware específico. Lo que seguramente va a pasar es que los nuevos aparatos no usarán más la tecnología obsoleta y sólo nos daremos cuenta de la falta de soporte cuando saquemos del baúl un antiguo CD, DVD o tarjeta de memoria con archivos imposibles de reproducir. Sin embargo, aún así es muy probable que las computadoras tengan alguna especie de solución mediante el uso de software.

Lo que es más interesante es conocer a qué obedecen estos cambios tecnológicos que normalmente son paulatinos e imperceptibles, pero en ocasiones son sumamente disruptivos, y saber hacia dónde vamos, tecnológicamente hablando. La realidad es que todo esto obedece más a las necesidades de la industria que a las del usuario final y no nos asombra enterarnos que detrás de un cambio así hay una razón comercial, como el caso de implementación de DRM (del inglés digital rights management) o la apertura de nuevos mercados.

En el caso de la música hemos visto a últimas fechas una clara tendencia a buscar escucharla con mejor calidad auditiva, y esto es cien por ciento válido. El MP3 ayudó a masificar la distribución de los contenidos gracias a que, al comprimir hasta el 95% la información de cada archivo, el intercambio se hacía simplísimo, pero el costo recaía en la calidad del sonido. Una vez pasada la moda o más bien, la novedad de la portabilidad, el consumidor ahora exige calidad. A partir de esa queja/petición, los vinilos han regresado con éxito más o menos relativo y los audífonos de alta calidad se han vuelto más asequibles. ¿Adiós portabilidad?

Desde hace ya unos años hemos visto como algunas marcas empujan opciones de Audio de Alta Definición que intentan inclusive mejorar la experiencia ofrecida por el Súper Audio CD, que en su momento representaba el tope de calidad que los audiófilos podían consumir. Estas tecnologías en concreto ofrecen grabaciones con una frecuencia de muestreo superior a los 44.1 kHz, y/0 un bit depth mayor a 16-bit.

La crítica a estos formatos es que el oído humano no tiene la capacidad de reconocer los detalles de algunas de las grabaciones, y que estas nuevas tecnologías simplemente obedecen a la mercadotecnia y, por lo tanto, a la industria.

¿MP3, AAC, FLAC, WMA, WAV, MP3 (de nuevo)?

Entonces ¿cuál es el formato en el que nos conviene tener nuestra biblioteca personal?. En mi caso particular debo confesar que he ido y venido con MP3, AAC y de vuelta con MP3, pero codificado con LAME. Esta última opción me tenía bastante satisfecho hasta que probé con algunos archivos FLAC, que es un formato lossless, como también los es ALAC.

La recomendación siempre será procurar archivos lossless, ya que al momento de ser descomprimidos el sonido mantiene la calidad original, caso contrario de los formatos lossy, que pierden un porcentaje importante de calidad mientras más pequeño hacemos el archivo. En este último caso la recomendación siempre ha sido probar cual de los formatos funcionaba mejor en una prueba subjetiva, pero tal vez con la noticia de la muerte del MP3, habrá personas que se lo piensen dos veces antes de elegirlo.

AAC y Ogg Vorbis parecen ser las opciones más viables y no es tan difícil hacer una comparación rápida entre dichos formatos. Apple Music usa la primera opción en su servicio de streaming, mientras Ogg Vorbis es el formato de elección por parte de Spotify.

Les dejamos aquí abajo unos links que podrán ayudarles a tomar una decisión y, como siempre, sus comentarios son bienvenidos.

Comparación en CNET entre Tidal, Apple Music y Spotify

Comparación entre WAV, ogg y MP3 LAME

 

 

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