A 14 años, este ha sido MUTEK.MX desde sus inicios

Ya estamos a menos de dos semanas del inicio del festival MUTEK.MX, un festival que se somete a una constante autorreflexión para remodelarse como un vehículo de experiencias variadas y reveladoras cada año, un festival que sorprende hasta a la audiencia más experimentada por su exploración sonora y visual. Esta 14 edición trae artistas del nivel de SquarepusherAlva NotoThe Orb y Telefon Tel Aviv, pero esto no habla ni un poco de lo que será toda la experiencia en conjunto.

Por tal razón, hablamos con Damián Romero, director de la edición mexicana del festival, quien nos dio un recorrido de lo que será MUTEK.MX y nos platicó un poco de su historia, su visión y los retos a los que se ha enfrentado a 14 años de su creación.

Como primera pregunta, ¿cuál es la visión general de Mutek como festival en una perspectiva global, independientemente de la edición mexicana?

MUTEK inició en Montreal y ya cumplió su 18 edición, por lo que estamos ya muy cerca de los 20 años de existencia. Ha sido un proyecto que siempre ha conservado la misma visión, no ha sido un festival de tendencias, sino que siempre se ha mantenido, siempre ha explorado y presentado su propio mundo. Principalmente, el enfoque del festival ha sido mostrar el arte que existe detrás de todas las manifestaciones que se convocan y que se presentan, el arte detrás de la música electrónica, de la ilustración, del diseño, del trabajo visual, el arte detrás de un conjunto o grupo de técnicas, de mostrar cómo las disciplinas pueden conjugar hoy en día para lograr una experiencia o un trabajo final, una instalación o un performance. El tema interdisciplinario entre lo arquitectónico, lo mecatrónico, lo ilustrativo y lo auditivo ha sido el principal foco. De alguna forma, esto es lo que lo hace diferente de otros festivales que probablemente estén más enfocados en el tema del negocio o sólo el entretenimiento.

¿Cómo inició MUTEK en México?

El formato del festival MUTEK de provocar la intimidad, la cercanía, el diálogo y la comunicación me atrajo desde la primera experiencia que tuve en Montreal durante el 2002. Montreal es una ciudad que por sí sola provocaba que el diseño del festival fuera viable, desde el inicio centrado al tema de las artes en el espacio público. Si ahora el MUTEK sigue siendo un festival que es considerado como una puerta para la innovación, en ese entonces era el bicho más raro que podías ver. Como soy mexicano se me ocurrió que era una buena idea traer esto que había vivido. Alain y yo iniciamos una relación de amistad. En el 2003, cuando MUTEK apenas iba en su tercera edición, se dio la oportunidad porque la feria del libro invitó a Quebec a hacer una representación artística y vino una delegación de artistas del lugar. Aprovechando, se diseñó un encuentro entre artistas quebecuas y artistas mexicanos que se llamó MUTEK en México, hicimos una gira que partió con actividades en Guadalajara, luego Tijuana, y de ahí la Ciudad de México. Creamos un microformato de la edición donde teníamos el diseño del festival original en versión pequeña. A raíz de los resultados de eso y de las ganas y pasión desenfrenadas que teníamos empezamos a planear y a analizar por qué tendría que suceder la edición internacional en México, ya que MUTEK era muy nuevo en su propio ecosistema, no había tenido realmente una expansión hacia ningún lado. Había un proyecto de conexión inicial entre Montreal-Chile, porque Alain Mongeau había vivido de joven ahí. Era un momento en el que estaba empezando a ser todo un impacto global el tema de la intelligence dance music. Originalmente, el objetivo era generar un triángulo entre Santiago, Berlín y Montreal. Por esto, empezó una edición en Santiago, a la par con la edición en México, después los promotores en Santiago no cumplieron con las características para continuar y automáticamente México se posicionó en ese modelo triangular como sede latinoamericana del festival.

¿Cómo ha cambiado de 14 años para acá el festival, considerando el papel de una evolución en la tecnología, se ha tenido que dar una adaptación? ¿Cómo ha sido?

Nosotros hemos formado parte de esta evolución y cambio, en conjunto y como individuos, evidentemente teniendo un festival que lo dice por sí solo. El hecho de haber tenido una visión estable desde el inicio nos ha permitido también mutar junto con el tema tecnológico, que sí ha tenido cambios drásticos. Simplemente hay que pensar lo que era el consumo antes, la tecnología se ha convertido en el principal modelo u herramienta de vida de la gente, tan sólo en la forma en la que nos comunicamos, las conexiones que se generan. Hoy vivimos lo que hace 20 años para mi era ciencia ficción, por lo menos yo lo he vivido de cerca en estos últimos 14 años. Los avances son una cosa que nos han jugado a favor, nos han motivado a intentar ser todo menos tradicionales, hacer nuestros propios contenidos y también nuestro propio diseño de la programación. Hemos generado las conexiones indicadas que, con su talento, nos han permitido mantenernos a la par. La tecnología tiene estas dos caras, la cara negativa que teoriza la destrucción del humanismo, ocasiona una lejanía a nuestro entorno inmediato, los dispositivos móviles nos tienen a todo el mundo adicto. La gente que no ha vivido sin teléfonos inteligentes no puede imaginar bien cómo era antes, ¿cómo nos comunicábamos? Para muchos jóvenes suena como de la prehistoria. Personalmente, en mi vida intento manejarlo con prudencia, conectarme con lo que soy, con lo que quiero hacer, con lo más cercano, por el otro lado también admiro la función impresionante de la tecnología como herramienta para crear e inventar dentro de un canvas infinito. Esto nos hace regresar al tema indersciplinario, la convergencia entre distintas disciplinas se ha convertido en un modelo nuevo en las artes contemporáneas. ¿Cómo esos límites en parte cuadrados que el mismo mundo del arte contemporáneo trazaba, ahora se expanden? Se ha permitido que haya diálogos entre instalación y performance, también involucrando la interpretación de un espacio arquitectónico dado. Ahí tienes al arquitecto, al artista sonoro, al diseñador lumínico. Tienes todo este ecosistema que permite que se genere una experiencia que además ya adquiere el valor de una pieza artística, considerada y evaluada, no sólo en el mundo de la minoría de las artes digitales, si no como una realidad consolidada en museos como el Tate Modern o el MoMa. El mismo MUTEK ha sucedido, históricamente, dentro del Museo de Arte Contemporáneo de Montreal. La interdisciplina es una realidad, la tecnología lo ha permitido, probablemente en un principio era más complicado conseguir artistas que se aventuraran a colaborar unos con otros, no se mezclaban las técnicas, ahora con un mayor acceso, colaborar a distancia se ha vuelto algo posible, principalmente para la parte preeliminar del diseño de un proyecto. Es muy entretenido, nunca nos hemos aburrido en el proceso, todo el tiempo hemos estado con nuevas ideas en la mesa que nos sorprenden incluso a nosotros, convencidos de que el día que nos aburramos lo dejaremos de hacer. Entonces sí, la tecnología ha jugado un papel importantísimo, y no parece tener un fin, es un facilitador para poder concebir ideas que era imposible tangibilizar anteriormente. MUTEK ha vivido a través del tiempo un desarrollo y una transición, seguimos siendo quizás un bicho raro, pero ya no como lo éramos antes.

¿Nos podrías dar un recorrido de lo que va a ser esta nueva edición de MUTEK?

Se tuvieron que rediseñar muchas cosas, hubo reacomodos de locaciones, horarios y fechas. Uno de los logros fue que pudiéramos conservar más del 80% de los contenidos originales del festival. El cambio de fechas pudo haber traído un desastre de otro nivel. Por otro lado, ciertos decesos nos abrieron la posibilidad de traer otras cosas y propuestas también interesantes. El festival va a correr en una semana completa, de lunes a domingo. Lunes y martes principalmente enfocados en DIGI LAB con un taller intenso de dos días de touch design. El martes comenzamos con el tema del A/Visions 1 que es todo lo que vamos a presentar en el Domo Digital del Papalote, las piezas de Diagraf, Ewerx & Wiklow, Max Cooper y Maotik. Los años anteriores el Domo Digital estaba un solo día, ahora va a estar 3 días para que la gente tenga oportunidad de ir y ver las cosas, ya que es una sala pequeña. El martes arrancamos en esto con invitaciones para medios, aliados e invitados especiales, las funciones abiertas al público de boleto en el momento serán miércoles y jueves. El miércoles es la apertura del A/visions 2 con Alva Noto, Lorenzo Seni y Steve Hauschildt. El jueves tenemos DIGI LAB durante el día con conferencias, talleres, entrevistas y paneles en la Casa MUTEK junto con la fraternidad de la Universidad de la Comunicación y en la noche tenemos Ambience que es un programa que antes se llamaba Apertura. Cambió la programación, van a estar The Orb, Tim Hecker y Rafael Anton con un concierto nocturno. Ya no tenemos fiestas en las noches, los famosos Plays. El viernes y el sábado nos vamos a la Fábrica, y ahí tendremos más de 15 artistas presentándose por noche, es un espacio de 18 metros cuadrados, van a haber 3 salas, intervenciones de arte digital de estudios mexicanos, y un pequeño proyecto ahí que tenemos para plantar las semillas del 15 aniversario. Al final, el domingo tendremos una clausura en el Museo Tamayo, diurno, abierto, plural, gratuito, habrá toda una actividad de gastronomía con la Comilona, y así culminará, con un espacio abierto al público que durará de medio día hasta las 8/9 de la noche.

¿Por qué quitaron los Plays? 

Eliminamos la parte nocturna, primeramente porque en el rediseño de las cosas no queríamos que si tenías la oportunidad de ir nada más un día, dijeras ‘pues fui a la fiesta esa del miércoles’, sino que realmente dijeras fui a MUTEK. Por otra parte, como buscamos diseñar la experiencia de la gente, ya no quisimos poner fiestas todos los días porque evidentemente hay gente que ya no llega ni al viernes. No queremos provocar una sobresaturación energética a nivel nocturno. También la intención está en desarrollar más actividades con MUTEK Friends, destacar nuestra relación con las promotoras con las que trabajamos, como mostrarlos en el día a día en acción, darles la oportunidad de que se integren desde su propia visión de las cosas y que el público que venga tenga la alternativa de ver cómo se hacen estas colaboraciones cotidianamente.

La edición número 15 en México suena a que será una importante, ¿planeas algo especial?

Sí, ya estamos empezando a fantasear, sobre todo con el tema de escoger los espacios con las características ideales. Este año cambiamos algunas cosas como un ejercicio de experimentación, para ver cómo nos funciona. Ahora no puedo ser muy específico, no es que sea temprano, de hecho sí planeamos todo con mucha anticipación. Por ejemplo, a nivel comunicación queremos arrancar desde principios del próximo año con la mayor cantidad de información posible. Cambiar los espacios no ha sido con la intención precisamente de crecer las ventas, hoy tenemos un espacio mucho más grande que el que teníamos en el Foto Museo, pero no estamos pensando ‘que se llene’, más bien el propósito es ofrecer un espacio más cómodo para las personas. Si hay algo que no nos gustaba de lo que sucedía era que todo el mundo estaba apachurrado pensando que se iban a deshidratar o algo, la concentración de calor generada tanto por la gente como por los equipos era demasiada, no se podía combatir. Una dinámica que necesitábamos ya cambiar. En la Fábrica me estoy imaginando a la gente fluyendo, bailando agusto, con techos altos y espacios abiertos. Nosotros nos enfocamos en mejorar la experiencia. Lo principal es tener personalidad, después comodidad, y al final que sea una experiencia distinta a cualquier otra que hayas experimentado. Para el 15 aniversario, sí estamos planeando utilizar el Foto Museo, pero ya con otros fines, puedo decir que va a haber una buena puesta ahí, algo contemplativo.

¿Cuál es el criterio que utilizas para elegir a los artistas?, ¿qué factores tomas en cuenta para realizar la curaduría?

Son muchos factores, realmente no hay un común denominador, somos una red internacional. No solamente MUTEK, sino MUTEK en colaboración con otros festivales en el mundo, estamos todo el tiempo peloteando proyectos que existen y otros que todavía no existen pero se quieren hacer. Hay mucha información pasando todo el tiempo, muchas iniciativas e ideas. Viajo mucho a festivales a ver las cosas, muchas veces un video puede estar bien hecho y te emocionas pero no es lo mismo, me ha pasado varias veces. Procuro ir a verlas en persona. Trabajamos en la red, seguimos las trayectorias de los artistas dentro de su propia red, también investigamos en medios especializados que ya tenemos bien identificados que nos interesan. Vivimos en un mundo de contenidos vastos, podríamos quedarnos todo el día navegando en la computadora.

Y, ¿dirías que las propuestas que verdaderamente valen la pena sobran?

No, no sobran. Las propuestas que realmente son parte aguas para otras cosas son muy pocas, las propuestas que son repetitivas de ciertos tipos de estética y de ideas, esas sí sobran. Lo que pasa es que, sobre todo en el tema visual, los estilos pueden llegar a parecerse mucho a los de alguien más y eso hace complicado identificar qué destaca. Lo más interesante es que en cuanto a sonido he notado mucha propuesta nacional con una identidad propia, eso me encanta, nadie quiere parecerse al otro, no estoy viendo una escena en la que todos quieran tocar lo mismo. En el mundo MUTEK, sí veo que cada artista tiene su toque personal, una visión auténtica de lo suyo, lo cual me parece admirable. Mi criterio es también un poco seguir mi intuición y hacerle caso a esas impresiones que verdaderamente me hacen preguntarme ‘qué es esto’. Otra de las cosas con el festival, es que no repetimos a los artistas, dejamos pasar los años y quizás los invitamos otra vez, pero ya para observar una evolución. Como ejemplo, este año tenemos a Max Cooper y Maotic, Cooper ya había venido, pero esta vez es con una pieza contemplativa en un domo digital, nada que ver con lo que la gente observó de él hace unos años. Es de interés principal para mi la escena nacional, por lo que también siempre me pregunto dónde están los que tocaron hace unos 4 o 5 años, qué están haciendo, y si es posible, darles seguimiento.