Sobre el estado actual de Cerati

Justo en estos momentos en que algunos medios argentinos (y Twitter), están informando sobre el fallecimiento de Cerati, vale la pena recapitular y ofrecerles este artículo publicado hace varios  meses. El último parte médico a través de su Twitter fue el 6 de septiembre. Esperemos todo sea un falso rumor; los mantendremos informados.

Mientras tanto recapitulemos juntos un poco sobre la trayectoria de Cerati…

En un país convulsionado como la Argentina de finales de los años 70… ¿qué le quedaba a un joven estudiante de publicidad sino armar una banda? Claro, con el suficiente maquillaje y ropa rara para diferenciarse de esos viejos grupos de rock a los que había que desterrar. Los Estereotipos (así se llamaban) pasarían en menos de un año a convertirse en Soda Stereo y debutar con un disco homónimo que castellanizaba el sonido de The Police y XTC, en esos tiempos en su país estaba prohibido que la radio trasmitiera música en inglés (por eso del conflicto bélico de las Islas Malvinas con Inglaterra)…

Eso fue bueno para esos grupitos con letras en español y rimel a los que tanto los tipos duros como los rockeros tradicionales tachaban de mariquitas o bajaban del escenario a pedradas (como a Los Encargados, el primer grupo tecno-pop argentino, donde militaba Daniel Melero, futuro colaborador de Cerati. Hay testimonios de que un festival se los tuvieron que llevar en ambulancia tras ser agredidos por el público rockero, por el simple hecho de usar sintetizadores).

Cada quien tiene su propia visión de las cosas según el contexto. En mi caso, no obstante que hoy ser fan de Soda puede ser sinónimo de “iluso consumidor de ese sofisma conocido como Rock de tu Idioma”, creo que más allá de esa etiqueta incuestionable (pero también injustificada) de que se trata de un grupo pop pasteurizado, escuchar a Soda Stereo en esos lejanos días de primaria, era entrar a un universo de letras y música diferentes a lo se escuchaba en casa o a la que los compañeros de clase les gustaba, ahogados como suele pasar a los 11 años, en el discurso televisivo mediático. Durante años, los discos de Soda Stereo me acompañaron y fui testigo lejano de la evolución de su líder: del rock-pop de sus primeros discos, a su posterior experimentación con el shoegaze, sus aventuras electrónicas y sus deslices evidentemente darkies con Fricción, su banda alterna con Richard Coleman. (¿El Robert Smith argentino? así lo han calificado algunos medios de su país… pero bueno, igual dicen que Maradona es un dios, así que…)

En estos días difíciles y llenos de incertidumbre para el ex-Soda, me puse a pensar en ese Cerati que las masas parecen no conocer del todo, ese Cerati que está más allá de las “gracias, totales” con que la mayoría lo identifica, ese tipo que alguna vez escribió dentro de la canción “No Existes”, quizá a manera de profecía, la siguiente frase:

“Temí por mi cerebro aprisionado, en una trama mortal. Quizás pueda tomarme una revancha, aún tenemos cuentas que saldar…”

Esta canción del disco “Signos” de 1986, que, irónicamente iba a llamarse “Final Caja Negra”, nos mostraba a un Gustavo Cerati transitando por los paisajes más obscuros, con sutiles apologías a las drogas (“En Camino”), al vouyerismo (“Persiana Americana”>, su canción más conocida cuya letra por cierto, no fue escrita por él) y a los marginados sociales (“Prófugos”). No, el tipo podía tener una apariencia muy fashion, pero en realidad tenía conflictos y tormentos nada envidiables, ni nada pop. Obviamente el gran público sólo veía la superficie, eran los 80… la década más “light” por excelencia. ¿O los clavados éramos esos que creíamos ver un poeta maldito dónde simplemente había un artista “moderno” haciendo lo que se hacía en esos años? Usar abrigos negros y pregonar tristeza de playback por doquier.

“Escribí las letras de un tirón y sin embargo fue uno de nuestros discos más profundos” – G. C.

Años antes, había visto por primera vez el video “Cuando Pase el Temblor”… ¡pero si es la versión argentina de The Cure! ¿Quién trajo esa imagen a la Echo and The Bunnymen (a quien Cerati samplea a manera de homenaje en una canción del “Sueño Stereo”) y Robert Smith a las masas de la América latina?: Ellos. A mitad de los 80, Cerati, Zeta y Alberti viajaron a Inglaterra y se dedicaron a ir a conciertos a ver lo que sonaba en este entonces: Phychedelic Furs, A Flock of Seagulls, The Smiths… y al regresar, se trajeron ese look y esos sonidos que resultaban tan novedosos para el público de “Siempre en Domingo” o “Estrellas de los 80s”.

Pero esos años pasaron rápido, y ya entrados los 90s, Cerati sería de los iniciadores de la llamada “movida sónica” en su país (que a la vez era un sonido totalmente My Bloody Valentinecon remiscencias de rock alternativo y del dance) con su “Amor Amarillo”, su primera aventura solista, y con el disco de Soda Stereo, “Dynamo”, del cual hay una leyenda -no sabemos qué tan urbana- que dice que Bono lo escuchó en México y se influenció hasta el punto de tratar de sonar similar en el siguiente disco de U2:

La canción de U2 apareció un año después.

De la trayectoria alterna de Cerati, caben destacar sus colaboraciones con Daniel Melero las cuales lo llevaron a realizar el excelente “Colores Santos”, y también su trabajo con Coleman en el mencionado grupo Fricción (posteriormente Los Siete Delfines) en el que la hacía de guitarrista al mismo tiempo que seguía tocando en Soda. En esos años, también ve la luz su experimento electrónico minimalista Plan V y también nacen otros de sus dos esporádicos y semidesconocidos proyectos: Roken y Ocio, ambas agrupaciones que rozan el dance y el ambient.

Tengo que confesar que no me he clavado en los demás discos de Cerati de solista, quizá con excepción del “Bocanada” y claro, el “Amor Amarillo”… ni tampoco fui al concierto de reencuentro de hace unos años. Esperemos que Cerati pueda tomar esa revancha con la vida de la que habla en aquella canción.

“Quizás pueda tomarme una revancha, aún tenemos cuentas que saldar…”